— ¿Qué se supone que le hizo como para que quiera manifestarse en su contra, amada mía? La chica pareció pensárselo, pero realmente sabía lo que tenía que decir. — Siempre el mundo ha girado en torno a mí, ya sabes. No me he quedado sin lo que quiero, pero ese día. Nunca me sentí tan humillada. Definitivamente no perdonaré que me haya quitado lo que más aprecio. — ¿Y por qué esperas tanto tiempo? — ¿Crees que te lo voy a decir? — Se cruzó de brazos, entonces abrazó el cuerpo de su contrario mientras depositaba algunos besos en su mentón. — Dime, cariño. Me amas ¿Verdad? — Tanto que me duele. ¿Harías lo que fuera por mí, dulzura? — Usaba aquella voz empalagosa para seducir a aquel joven soltero que cayó a sus pies, su dedo delgado se deslizó por el pecho de su subordinado. Quien asin

