— ¿Qué crees que estás haciendo, estúpida ingenua? ¿Cuántos años tienes? ¿8? ¿10? — Aquella voz a sus espaldas diciéndole tan agradables palabras la reconocería en cualquier parte. — ¡Tommy! ¡Hermanito! ¿Cómo estás? Por lo visto bastante bien ya que no aprendes todavía a mantener tu bocota cerrada. — Vine en cuanto mamá me avisó sobre lo de tu boda ¿Quién fue el desgraciado que te embarazó? — ¡Que no estoy embarazada! — ¿Por qué otro motivo tendrías que casarte tan a la carrera? — Una apuesta. — Entonces sí estas embarazada. — ¡Claro que no, hablo enserio! Necesito casarme antes del miércoles o quedaré pobre. — ¿No has sido pobre toda tu vida? Rayos. Diría que solo una mujer tonta aceptaría hacer tal cosa y pondría todos sus esfuerzos en conseguir un marido. Pero como estamos ha

