ZOE —¡Dios mío que vergüenza! Es la gran Zoe Martinelli, ahora es esclava de esa gorda. —¡Carlense idiotas! No saben lo que están hablando, dejen de burlarse de mí, malditas brujas. —Que ridícula te vez con ese uniforme de mucama y tu plumerito. Malditos sueños, más bien pesadillas que no me dejaron pegar ni un ojo en toda la noche, es imposible lo que estoy viendo, lo que estoy padeciendo, nunca pensé que yo Zoe Martinelli terminaría bajo el mando de Britney Deyvis, ni en mis peores pesadillas imagine que algún día tendría que decirle SI a todo sin chistear, no puedo negarme, no puedo poner objeciones y aquí estoy rumbo a la ciudad, aquella de la que salí derrotada hace casi dos meses. —Puedes moverté lagartija — Odio que me hable de esa manera, sé que lo hace para

