ZOE
No toda en la vida es apariencias y cosas materiales, pero ¿Quiénes lo dice? Personas fracasadas sin una pisca de sentido común, ¡Por Dios! Ese tipo de personas están locas y necesitan un psiquiatra urgentemente, andan conformándose con migajas solo lo hace el tipo de gente mediocre, sin autoestima, sin amo propio y mucha más esas personas que creen que el peso es lo de menos, esas personas se les zafó un tornillo del cerebro definitivamente, para mi seria como matarme en vida tener unos gramos de más, Por algo voy a gimnasio y cuido cada alimento que ingiero, nada procesado, nada de comida alta en carbohidratos y grasas saturadas, sales o especias, siempre he sido así me han dicho elitista, despiadada y la que más recuerdo es bruja me lo decía la desagradable de Britney Deyvis, espero que este muy lejos y nunca topármela su sola presencia me da escalofríos y arcadas era una mujer desagradable en toda la expresión de la palabra, mal hablada, mal vestida, y tan gorda como un buque de guerra recuerde que le decía BUQUE PARK esas épocas estudiantiles eran las mejores, todas me admiraban y querían ser como yo, bueno eso último aún lo mantengo tengo veintisiete años y soy dueña de la agencia de modelos A1 MILENIUN soy la envidia del medio aquí todas quieren pertenecer, pero no todas pueden, viajo alrededor del mundo buscando nuevos talentos y adoro mi trabajo todo se hace como y cuando yo quiero, nadie me dice no ni siquiera mi padre el magnate de los negocios Marco Martinelli puede conmigo soy su niña adorada y su princesa, mi madre mi adorada madre todo lo que he aprendido ha sido por ella, como vestir, como hablar, como comer y como dirigirme a las personas en resumen como hacerme respetar.
—Mauricio te he dicho una y mil veces que no entres a mi oficina de esa manera, no sé por qué tengo gente tan inútil a mi alrededor, no sé por qué aun dejo que trabajes para mí — Si no fuera que su apariencia está a la altura de la agencia ya lo hubiera despedido por impertinente, que agradezca a sus genes europeos por haberlo hecho tan increíblemente atractivo.
—Disculpé señorita Martinelli, es que su madre ella ...
No lo pude seguir oyendo, de manera torpe tomo mi bolso donde estaban las llaves de mi jaguar, aunque no lo parezca trato de permanecer tranquila porque aparentemente guardo la calma, pero por dentro me estoy muriendo del miedo mi madre, ella ha estado internada en el hospital las últimas semanas, de día no la he visitado, me escabullo por las noches a cuidarla, no quiero que me vean tan vulnerable y sensible, el mundo tiene un concepto de mí que prefiero que conserven, pero soy otra ante la mujer que me trajo al mundo junto a mi padre son las personas que más amo en mi vida sin ellos no sé qué sería de mí, ella es quien guio mis pasos en este mundo, tan hermosa que es no aparenta sus sesenta y dos años de edad que tiene su belleza irradia por cualquier lugar que ella este, pero, el cáncer la ha ido consumido rápidamente mi mente recuerda a mi papá ¡Dios mío mi padre! Él adora a mi madre y besa el piso por donde ella camina, si le pasa algo el no Zoe no pienses en eso aleja esos pensamientos de tu mente, tu madre estará bien solo es un susto como muchos otros, pronto las veras venciendo esa maldita enfermedad, el cáncer no podrá con ella si solo es un susto eso es un susto.
Media hora después he llegado al hospital es casi de noche doy un fuerte respiro me pongo los guantes y presiono el boto del ascensor que me llevaran al piso seis del este lugar, siento algo en mi pecho que me está presionando de una manera que no me gusta y a la vez me asusta, no sé qué es esto, es extraño sentirme de esta manera, no soy una persona de carácter dócil y débil, no me gusta que me vean de esa manera, pero esto es diferente, siento que esta vez es diferente; se abren las puertas del ascensor ya conozco el camino y el número de habitación algunos me saludan, pero los ignoro tengo cosas más importantes que devolverles el saludo, solo ella está en mi mente en este momento.
—¿Papá? — No puedo seguir hablando porque lo veo derrumbado en el suelo de rodillas gritando y unos enfermeros tratando de levantarlo eso quiere decir que, siento que la garganta se me está cerrando con nudo que se le está formando, el corazón se me quiere salir ¡No puede ser verdad eso no ¡MI madre no puede haber…, corro hasta papá y lo miro a los ojos, esos ojos que esta irritados producto del llanto se está rompiendo por dentro! Lo tomo de los hombros exigiendo que me diga que esto es una mentira, que es producto de mi imaginación.
— Hija — No puede ser verdad, me niego a aceptar algo como eso.
—¿Dime que es una confusión? Papa te estoy preguntando ¿Dime que es un error? No te quedes callado necesito que me digas que esto es una mentira y que no es verdad lo que estoy pensando— No puedo evitar gritar desesperada, dejo mi frialdad de lado es mi madre, no me puedo controlar tomo de los brazos a papá y le exijo que me diga que es una mentira.
—Nos dejó princesa, tu madre nos dejó.
Mi corazón se terminó de romper, golpeo sus brazos con mis puños cerrados gritando como cuando era pequeña y tenía una pesadilla y mi madre venía me abrazaba envolviéndome entre sus brazos, pero ella ya no está, ya no lo hará, no debió morir, por primera vez en mi vida tengo ganas de maldecir, porque mi madre se ha ido.
—Me estás mintiendo, ella no nos puedo dejar, no es cierto ella no puede hacernos esto ¿Dónde está? ¡Quiero a mi mamá conmigo! Quiero a mi madre — Mi raciocinio se fue volando, la parte pensante de mí se esfumó, no lo podré creer hasta que no lo vea por mis propios ojos, me levanto y no escucho nada ni a nadie, no puedo ni quiero escucharlos mientras me dirijo a la puerta de su habitación, giro el pomo de la puerta y lo que veo me deja sin palabras si acaso podía hablar, el nudo en mi garganta y el dolor en mi corazón se hace más grande y la habitación que es la más amplia de todo él edifico del hospital se hace más pequeña, pero en eso solo la veo a ella en la camilla tapada desde la punta de los pies hasta arriba de su frente, ¿Entonces es verdad?
Estoy gritando como loca cuando siento unos brazos sujetarme quiero correr a su lado y decirle que no se vaya, que no nos deje, quiero decirle que la amo, pero no puedo seguir haciendo algo por más fuerza que hago es imposible que me suelten.
—¡Soy Zoe Martinelli y les exijo que me suelten, que me suelten les he dicho carajo! — Ni yo misma me podría reconocer hablando de esta manera fue lo último que pensé hasta que sentí un pequeño dolor en mi brazo izquierdo como de un piquete y todo se puso oscuro cayendo en un profundo sueño o eso creo.