ZOE Estoy acá despidiéndola con el corazón destrozado a la mujer que más he admirado en la vida, Ella fue mi todo durante años, ella fue ese pilar del cual muchas veces me sostuve cuando creí que ya no podía más, la que me decía “Una Martinelli no deja vencer por nadie”, las lágrimas no dejan de correr tras estos enormes lentes oscuros que luzco, no quiero que vean mi dolor, no quiero que sientan lástima de mi sufrimiento, pero es inevitable estas ganas de derrumbarme, mi boca tiembla al arrojar la rosa blanca esas que tanto le gustaban para luego tomar un puñado de tierra y arrojarlo hacia ese maldito hoyo donde descansara eternamente su cuerpo, mi padre está en silencio con las ojeras hasta el suelo, ¿Cómo un hombre puede envejecer en cuestión de días? Las bolsas de sus ojos son enor

