Luego de mi llamada casi trágica paso algo que no espere para nada, Daniel se ofreció a cuidarme y se mantuvo a mi lado lo que resto de día sin separase de mi ni un solo minuto o bueno solo recuerdo que lo hizo para reparar el almuerzo y la cena y a decir verdad por un momento he llegado a pensar que en realidad estaría a punto de morir o que me veía lo suficientemente mal como para verle ahí sentado en el sofá muy centrado en un viejo libro mientras supervisaba que durmiera tranquila, aunque la verdad es que no fue hasta que hubo bajado mi fiebre y cesado todos los síntomas es que he logrado ver un poco de alivio en su rostro y eso me hizo sentir algo contrariada es cierto que le había exigido que cuidará de mi pero nunca pensé verle tan determinado a hacerlo. Dejando a un lado ese extra

