Al abrir la puerta de mi apartamento me ha ocurrido algo curioso, desde la cocina se percibe un olor a asado como si alguien estuviese cocinando… De inmediato me sobresalto examinando las posibilidades y tomo uno de los jarrones que decoran la estancia, con paso cauteloso me aproximo a la cocina a solo unos pasos de la entrada se escucha el rechinar de los cubiertos por lo que me lo pienso antes de dar los siguientes pasos a este punto muerta de miedo, llegó al lumbral de la cocina y tomo una corta respiración dando con rapidez y decisión el ultimo pasó entrando en la cocina. –¡AH! –Gritamos al unísono Andrea y yo al encontrarnos de frente, ella con un cucharon en la mano y yo aún sostengo el jarrón. –Pero ¿qué haces tú aquí? –Cuestiona Andrea sin perder su cara de asombro con cierto ton

