Ricardo Estoy que me lleva el maldito demonio, harto de que Luisa siempre me deja en segundo plano; es cierto ella dijo que se quedaba con mi hermano en el momento en que supo que ese día sería dueño y señor de absolutamente todo. La muy estúpida quiso dejarme solo que yo no sé permití, pues mi querido hermanito se enterada de todo lo que hay entre los dos, ahora solo falta que ella llegue o que conteste el maldito celular, ya que no lo contesta, y eso me tiene de muy malas pulgas. —¡Señor Ricardo! —Dejo mi copa de vino a un lado y le hago señas a George para que entre. —¿Y bien, qué noticias me tienes? —preguntó lleno de curiosidad. —El señor Leonardo se asoció con el señor Smith, lamento decirle mucho, pero por más que le insistí, al señor que a usted también le interesaba realizar

