Leonardo Esto es una bendita broma, estoy seguro. Salgo como alma que lleva el diablo del restaurante de Carlos Bianchi, esto no se puede quedar así, Ricardo me las va a pagar una a una. —¡Hermano!, ya tranquilízate te va a dar un coma diabético —dice Mateo, hago una mueca de desagrado, por qué la verdad no estoy de buen humor. Nunca pensé que está reunión con Carlos Bianchi terminará hecha un fiasco, pensé que hoy estaría cerrado un enorme trato, pero no, al contrario, estoy que me lleva el mismísimo lucifer, Ricardo no pudo matar a mi padre, no. —Mateo, vamos a la casa rápidamente, necesito hacer unas llamadas. —El asintió y me sigue mirando extraño. —¿No me vas a decir que te dijo Ricardo?, ¿Por qué no creo que haya sido solo por esas fotos? —Tenso mi mandíbula de solo pensar en t

