Narración de Elizabeth
Habían pasado días de que no veía a las chicas ya que habían iniciado las vacaciones, me siento completamente aterrada de tocar el agua y de que alguien me vea, soy un fenómeno, aunque al mismo tiempo me siento como en un cuento infantil con seres mitológicos, miro el reloj son las 04:00 am suspiro, tomo mi mochila con unos aperitivos, me miro un poco en el espejo y repaso por ultima vez lo que voy a hacer, caminar a lo mas lejano de la zona turística y de relajo del mar, camino unos cuantos km más, lo más lejano posible, y descubrir que tanto puedo hacer en el mar, tomo mis cosas y me dispongo a salir
- Lizzy ¿A dónde tan temprano? – me cuestiona mi madre mientras prepara unos lonches de mi hermano mayor Kael, que se alistaba para su trabajo –
- Mamá me veré con Mariana en la playa, planeamos bucear hoy y acampar en la playa – esta me miro curiosa y después cuestiono –
- ¿Un gusto nuevo? – Asentí y después susurré – Queremos disfrutar al máximo estas vacaciones, los tiempos en clases son realmente pesados – esta asintió en silencio y me dijo con una fina sonrisa –
- Diviértete, cariño –
Sali de la casa con mi mochila, y me dispuse a caminar a la playa, el cielo aun se encontraba estrellado y disfrutaba del fresco del alba, al llegar a la playa había muy poca gente por el horario, apenas abrían los negocios costeros, a lo lejos miré a Mariana
- Hola Lizzy ¿Qué haces en la playa? – me miro un poco curiosa, no suelen ser mis sitios frecuentes
- Sali para nadar – Me miro con los ojos abiertos de par en par –
- ¿Te a picado algo? No debemos nadar, te descubrirán –
- Lo tengo todo planeado – le dediqué una sonrisa y después añadí – necesito saber que podemos hacer, que tanto puedo nadar y si esta cola es para algo –
- Lizzy me gustaría ir contigo, quede a algo con Carolina, pero – pensó por unos segundos y después dijo – ¿Puedo ir a buscarte mas tarde? ¿Dónde nadaras? –
Sonreí ante la pregunta y le dije
- Veré si puedo llegar a los arrecifes del este de la isla, nadie nada por ahí, investigue en que arrecifes van a bucear para evitarlos –
- Lizzy no cruces más allá de los arrecifes –
Asentí en silencio y nos despedimos, mire mi reloj de mano y marcaba las 04:45 am, continúe caminando hasta llegar a una zona rocosa, me senté unos segundos, y camine más allá de las pequeñas cordilleras, empecé a armar la casa de campar y la fogata, se que aún no la ocupaba, pero debería estar lista en la noche que volviera de nadar, metí mis cosas dentro de la casa de campar, me quite mis zapatos y mi ropa quedando en un traje de baño color azul como el azul del océano, suspire por un segundo, me sentía nerviosa, aun me cuestiono si debo hacerlo, me niego a pensarlo dos veces y salto, aprieto mis ojos mientras siento el aire rozando por todo mi cuerpo, cuando toco el agua siento una extraña sensación, un cosquilleo mágico, abro mis ojos y ahí estaba de nuevo, una larga cola del color azul como el mar y mis pechos estaban cubiertos por una especie de hiedra color azul únicamente, que solo cubrían eso, suspire y empecé a nadar lentamente me sorprendió lo bien que podía nadar, es como si toda la vida hubiera nadado, me dirigí a mi destino, el mar se miraba muy hermoso, como los peces empezaban a salir de sus hogares, un hermoso despertar, al llegar al arrecife me sorprendió lo hermoso que se miraba, era demasiado sublime, miraba curiosa los corales, no tenía noción de muchas cosas, pero este día empezaba bien, recorría el arrecife observando todo con mucha curiosidad, me detuve tras ver un hermoso brillo en una pequeña cueva submarina, me cuestionaba, ¿Qué tipo de pez viviría ahí? Nade dentro de ella, no sé que me atrae de ese lugar pero luce demasiado hermoso, las caracolas en la arena de esta cueva brillaban, era demasiado perfecto, una ráfaga del mar golpeo contra mí, no pude divisar nada, todo en un lapso de segundos, mi vista se nublo y no podía percibir nada, escuchaba ecos a lo lejos y sentía las ondas del mar, no quería perder la conciencia, luchaba por permanecer despierta, pero por mas que lo desee no lo logre.
Abrí mis ojos lentamente, aun todo se veía un poco obscuro, mi vista sigue nublada, pero veo un joven, me asusto, no lo puedo evitar, suspiro, el nada hacia mí y ahí es cuando me percato de que no se trata de un humano
- ¿Quién eres? – me cuestiona, me quedo perpleja por unos segundos, después me atrevo a decir algo –
- Mi nombre es Elizabeth – aun completamente asustada por este nuevo descubrimiento