Logré dormir anoche, pero mis sueños estaban llenos de visiones extrañas que no salían de mi mente cuando despertaba. Distraerme con el teléfono y la televisión no sirvió de nada, así que decidí dejar de luchar contra ello. Estaba sentada en mi sofá en pijama, tomando una taza de café y tratando de encontrarle sentido a lo que significaban los sueños. Lo recordé vívidamente. El pueblo había quedado cubierto por una niebla profunda y oscura que dificultaba moverse o respirar. Parecía el humo que salía del plástico quemado, pero no tenía ningún olor. Todos los que conocía estaban atrapados en él y no podían escapar. No me había visto afectado, pero no pude ayudar a nadie. Corrí hacia mi papá y lo encontré hablando delirantemente en lenguas. Intenté todo lo que se me ocurrió para sacarlo d

