Los policías corrieron hasta el lugar donde escucharon la detonación. Marianela fue detrás de ellos, estaba desesperada, solo quería saber que Marcos estaba bien. Cuando llegó, y vio tal escena, creyó que estaba en una pesadilla —¡Marcos! —gritó Los hombres apuntaban. —¡Baje esa arma, señor! —¡Marcos! ¿Qué hiciste? Marcos bajó el arma, y levantó las manos, tenìa los ojos cubiertos por lágrimas, inyectados en sangre, estaba pálido como hoja de papel. Adolfo estaba en flotando en el lago, cubierto de sangre, con un disparo certero en la cabeza, bajó la luz de la luna que lo iluminaba. Los policías procedieron a colocar a las esposas en Marcos Aniston. —Queda detenido por el delito de asesinato, todo lo que diga puede ser usado en su contra, tiene derecho a guardar silencio y a llam

