Había pasado un rato desde que nos reunimos con el hombre que mi padre nos recomendó para hacer el trabajo, las cosas simplemente no conectaban para mí, eran demasiadas cosas y me sentía muy cansada, me tranquilizaba estar con mis bebes, fueron toda una sensación en la oficina, todos querían verlos, jugar con ellos e incluso cargarlos, mi hijo tímido lloraba cuando se alejaba de alguien que conociera, mientras mi Anna parecía estar en el cielo con tanto contacto, claro que por su seguridad, buscamos que no mucha gente se les acercara, aún estaban pequeños, dormían la mayor parte del día, el problema era en las noches. Como pude trate de trabajar a un ritmo decente, buscaba empaparme de los asuntos de la empresa que cambiaron en mi ausencia, tenía cientos de documentos para leer, sin duda

