No me demore mucho tiempo en aquel club, si bien tenía sus ventajas, la experiencia se había visto truncada por la presencia de mi tío, había sembrado una semilla en él y esperaba ver como germinaría, esperaba que diera un paso en la dirección correcta pero no me hacía ilusiones con un gran cambio de su parte, después de todo había pasado por muchas para ahora solamente rendirse, por una petición. El viaje en auto fue especialmente lento. —¿Qué has pensado en hacer? — me pregunto mi madre, mientras cuidaba a los dos niños en la parte trasera. —¿De qué hablas? — le dije mientras continuaba moviendo la pierna del pequeño Daniel para que continuara durmiendo, había tomado esa costumbre hace poco que necesitaba sentir el movimiento para sentirse seguro para dormir. —Hablo sobre tu reunión

