Capítulo 2. ¿Mamá?

1355 Words
POV Joelin Wilson Luego del llanto de mi hija…las cosas se hicieron confusas, me sentía agotada y adolorida, nunca volvería a tener niños después de esto, me mandaría a ligar las trompas, ¿Cómo podían las mujeres pasar por esto varias veces? ¿Como podían tener tantos los abuelos antes?, entendía completamente porque mi madre tomo la decisión de tenerme solo a mí. Los enfermeros le pidieron a Karev salir de la habitación, eso me genero algo de ansiedad, pero no tenía energías suficientes como para poder moverme, tuve que dejarlo ir, una parte de mi quería llorar, pero entonces paso algo extraordinario pusieron a mi hijo en mis brazos, estaba envuelto en una cobija blanca, se veía tan frágil y hermoso. ¿Cómo algo tan perfecto salió de mí? Me quedé atónita viendo sus pequeños movimientos, como pude puse una de mis manos sobre la suya, sus pequeños deditos apretaron el mío de forma automática, sentía que todo este dolor valía la pena, parpadeo perezoso, pero no parecía querer mostrarme sus ojos, un chico difícil como su padre. Aun no podía creer que había habitado nueve meses en mí. Cuando aún estaba descubriendo sus pequeños gestos, un movimiento llamo mi atención, mi niña, la pusieron en mi otro brazo, sus manitos se abrieron con fuerza en mi dirección, dudaba que tuviera algo que ver con reconocerme, parecía estarse estirando y sus ojos eran grandes, parpadeaba bastante, emocionada, sus pupilas parecían ser de un color grisáceo, tenía una mirada profunda e inocente, me derretían sus gestos. Mi hija parecía ser bastante despierta para su edad, su manito se posó en mi herida de bala, y recordé lo que pasé aquel trágico día. “…Sólo pude ver la sangre en mis manos, comencé a sentir un dolor punzante por todo el cuerpo y caí de rodillas al suelo. Me habían disparado. Cuando estaba por desmayarme, las manos de Andrew me sujetaron de golpearme, parpadee y fue como si una burbuja se rompiera, todo fue sumamente ruidoso, había gritos de personas a nuestro alrededor, estábamos rodeados y no entendía de donde salieron, hace un segundo no había nadie. Ni siquiera pude ver quien trato de dispararme. Las manos de Andrew tomaron mi cara, obligándome a centrar mis ojos en los suyos, podía ver la desesperación en ellos, como si creyera que podía desvanecerme ante sus ojos, pase saliva tratando de fijarme solo en él. —Vas a estar bien, ¡Respira! — él no podía saberlo, nadie tenía esa certeza, seguramente estaba hiperventilando a causa de la herida y la ansiedad de perder la vida de mis bebes —Hazlo conmigo, uno, dos, tres— iba paso a paso junto a él para respirar, trataba de estar concentrada, pero me era difícil, quería sucumbir al pánico y enloquecer, él no me permitía ver mis manos o algo más. Luego de un momento alguien cambio de lugar con él, mientras buscaba el lugar de la hemorragia que seguro tenia, encontró la herida en mi hombro, hizo fuerte presión con sus dedos y después con su camiseta, seguramente sería una vista perfecta para los paparazzi si nos vieran. Alguien consiguió un carro para llevarme al hospital porque las ambulancias demoraban demasiado en llegar, nos montaron en la parte de atrás, mi cabeza quedo recostada en sus piernas mientras hacía presión en mi hombro derecho, sus ojos se veían perdidos por la tensión que sentíamos, maldecía en voz baja en los semáforos y supe en ese momento que lo amaba, nadie había luchado por mantenerme con vida de la forma en que él lo hacía. Si volvía a proponerme matrimonio aceptaría. Me aferre como pude a camiseta, haciendo que tuviera que inclinarse sobre mí. No era capaz de decirle que lo amaba, me sentía como una completa cobarde incluso ahora con mi vida corriendo riesgo, no tenía el valor suficiente para decirle que quería compartir la vida a su lado y criar juntos a nuestros hijos. El acaricio mi cabello, viéndose frágil, podía sentir que su corazón se estaba rompiendo en cientos de pedazos, si antes me cuidaba, si lograba salir de esto solo sería peor, eso puso una sonrisa corta en mi boca, el dolor punzante de mi herida me hizo soltar un pequeño gemido. —NO…ME DEJES MORIR— logre decirle en medio del miedo que sentía. Era algo visceral en mi interior, deseaba no estar nunca en algo parecido, ni siquiera me gustaban las peleas de artes marciales, mucho menos las armas, y un recibir un disparo de bala, esta entre la lista de las cosas que jamás imagine y no repetiría nunca, deseaba que esto pasara. Andrew era como un libro abierto para mí, podía ver su miedo, amor y rabia. —No lo hare, no permitiría que nadie te separe de mi— con su mano libre tomo una de mis manos, dejando un pequeño beso en ellas, mientras aun presionaba en mi herida. Pude distinguir en ellos el sentimiento de venganza surgiendo. —No importa quien fue— el pareció sorprendido que pudiera leerlo con tanta facilidad y me regalo una sonrisa, pero no llego a sus ojos, podría decirme ahora que no haría nada, pero sería una vil mentira, la persona que me agredió debería cuidarse porque un hombre enamorado y futuro padre iría tras de él. —No me hagas prometerte nada— fue lo único que me contesto. Las cosas se pusieron confusas cuando entre al hospital, no recordaba mucho, pero si sabia que el estaba sujetando mi mano, eso era todo lo necesario para mantener mi pulso en un ritmo decente, los doctores trataron de apartarlo para tratarme pero yo enloquecía cuando el no estaba cerca de mí. La bala había abierto una herida en mi arteria axilar por eso la hemorragia había sido tan prominente, para mi suerte había un orificio de salida del que ninguno había sido consciente hasta ahora, fisuro un poco mi clavícula y escápula para poder salir, nada demasiado comprometedor. Cuando informaron que estaba fuera de peligro Andrew beso mi mano y en sus ojos pude ver que se había quitado un gran peso sobre sus hombros, mis bebes estaban también sanos, pero me recomendaron guardar mucha cama, necesitaba paz para seguir con mi embarazo o tendría complicaciones…” Eso no paso, en cuanto estuve fuera de la cama del hospital, necesitaba trabajar, no podía dejar las cosas desentendidas por un problema de salud, todos fueron bastante comprensivos en cuanto supieron lo que paso, la familia estuvo respaldándome de primera mano, pero lo que en realidad deseaba era mantener vivo el sueño de mi abuela. Acaba de perderla, por poco terminaba acompañarla y había sido muy descuidada, eso no ocurriría de nuevo. Ahora con ambos bebés en mis brazos, deseaba que ella estuviera a mi lado para compartir este momento, seriamos felices la una junto a la otra, me sentía feliz pero al mismo tiempo aterrada, cuando les dieran de alta los tendría en la casa y no sabía que hacer con ellos, habíamos tomado clases para cambiar pañales y otras cosas necesarias para tener bebes, pero nada era igual a la realidad, todas las mamás que conocía decían que era mucho más duro de lo que parecía y mi aprendizaje no sería uno, si no dos. Había escuchado personas que afirmaban que podían ser sincronizados para llorar ambos al tiempo o ser asincrónicos, lloraba intensamente uno mientras el otro estaba calmado y luego el calmado seria quien te diera problemas, esperaba que mis bebes fueran felices, solo quería protegerlos, haría lo que fuera necesario para mantenerlos a salvo. Los amaba. —Bueno mamita, es hora de llevárnoslos— me susurro la enfermera, quise discutirle, pero ella hábilmente los saco de mis brazos, aun tenían que tomarme unos puntos porque me había desgarrado y otras cosas médicas, cuando me sentía exhausta alguien abrió la puerta, pude verlo a través de mis ojos casi entrecerrados. —¡CARIÑO! ¡¿ESTAS BIEN?! — conocía ese timbre de voz se parecía a mi madre, pero no había manera de que hubiera llegado tan rápido, ¿O sí?
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD