— ¿Qué crees que haces? Annya se sobresaltó por el tono molesto de Keith. — Lo siento, no quería importunarte, es solo que... Le mostró su dedo sangrante, y el joven cambió el enojo por preocupación sin darse cuenta. — ¿Estás bien? ¿quieres un doctor?, quizá deberíamos ir al hosp- — Keith cálmate, estoy relativamente bien, solo necesito un botiquín, no es un corte profundo, ha sangrado más de la cuenta por no tratarlo, es todo. — Perdón, me alteré. — Sí... y al parecer no es solo por mi herida— guío su mirada nuevamente al interior de ese lugar. Keith suspiró y la condujo adentro, ya que había descubierto aquel espacio que usaba para desahogarse no había razón de ocultarlo, hacerlo podría resultar contraproducente. La dejó sentarse y entró al baño perteneciente a ese cuarto, ahí e

