— Annya...— le llamó una voz masculina a mitad del pasillo de LTec, la cual le hizo voltear, encontrándose con un joven afroamericano bastante guapo de ojos claros, más que conocido para ella y su familia. — ¡Oh Dylan!, ¿qué te trae por aquí? — inquirió sonriente, le daba mucho gusto encontrarse con él—, es un milagro verte, por fin saliste de tu cueva. —Sí... sabes, necesito hablar contigo urgentemente. — «Se ve serio, estando tan ocupado debe ser importante como para buscarme»— pensó. Iba a hablar con ella cuando Keith se apareció a lo lejos, ella no lo notó estando de espaldas, pero Dylan sí, y para fastidiar la abrazó cariñosamente, susurrándole algo al oído, y posando sus ojos burlones en el chico, provocando que éste le mirara amenazante, hubiera sido algo extraño ese comportam

