Faltaba poco para el medio día. Keith le vendó los ojos a Cassie y le puso tapones para los oídos, ella estaba un poco insegura, no sabía a donde iban, Marine fue quien los recogió, pero tampoco dijo una sola palabra, luego de tanta incertidumbre, sintió que el vehículo se detuvo y su hermano mayor la tomó de la mano para ayudarla a bajar de la limusina, guiándola. Caminaron un poco y pararon, de la nada la despojó de los objetos que bloqueaban sus sentidos, hallándose frente a un parque de diversiones con Annya esperándola en la entrada. — ¡¡Feliz cumpleaños Cassie!!— felicitó su madrastra, abrazándola con mucho cariño y ella también se aferró felizmente a su persona. — Gracias, estoy contenta de que estés aquí, ¡me encantó la sorpresa! — Hey pulga, estás agradeciendo al lugar equi

