—¡Esto es mi culpa! Te llevare en mis brazos hasta tu habitación. —Eren no, eso no es necesario yo… —Shhh—La interrumpe—Tranquila, te he forzado mucho en este viaje—Deja un beso en su frente emprendiendo el camino hasta casa. —Alfa, ¿se repondrá? —Pregunta la niña preocupada. —Sí, solo está cansada. ¡No te preocupes! Al estar en casa se sentirá mucho mejor. Subieron sin problema alguno hasta la cima, siendo recibidos por el pueblo del castillo con los brazos abiertos, su lugar de nacimiento también se llamaba Luna de plata. Eren pensó que ponerle ese nombre a su propia manada le vendría bien ya que lo haría sentirse como en casa. Y por tantos años le resulto bueno… Con Valentina en brazos caminó hasta la entrada del castillo en donde fue recibido por el beta de su padre con una sonris

