Capítulo 19

942 Words
- ¡Dominic, presta atención! La voz de Claire le hizo regresar a la realidad y se dio cuenta de que tanto su amiga como su hermano y su cuñada le observaban algo fastidiados. Llevaba días ensimismado en sus propios pensamientos e ideas y realmente le costaba centrarse en nadie más que no fuese la enfermera de emergencias Axel Alwood y en lo decaída que se veía a tan solo una semana para su matrimonio, incluso podría jurar que estaba deprimida, tal vez se debiera a la muerte de tantas personas a las que eran cercana y en más de una ocasión quiso acercarse a ella y preguntarle si todo estaba bien, pero era demasiado cobarde y no podía darle la cara, no al menos después de lo que había hablado con Jackman cuatro días atrás, cuando esta le llamó de regreso. - Recuerdo a esa chica – había dicho Jackman, desde el otro lado del móvil, cuando él nombró a Axel –. Fue tu novia, ¿cierto? - Si, lo fue – aceptó él, tomó el café que le estaban dando en la cafetería del hospital –. Pero necesito que te concentres en lo que te estoy pidiendo, Ana. - De acuerdo, de acuerdo. Que fastidioso eres, no me hablas en tanto tiempo y lo primero que haces es darme órdenes – se quejó –. Déjame revisar mi archivero. ¿Hace cuantos años de eso, tres o cuatro? - Seis, fue hace seis años – corrigió de inmediato. El pulso le temblaba tanto que tuvo que sentarse en el suelo para no derramar el café. - Vaya, seis años, eso es mucho tiempo. Pero dime, ¿a qué se debe la curiosidad a estas alturas? - Necesito saber si me he cagado en mi vida. - Tan poético como siempre, mi querido amigo – se burló la médica –. Mira Dom, esos análisis sé que los tengo guardado, juro que jamás deshecho documentos importantes de mis pacientes, pero en este momento no tengo toda esa papelería aquí en mi consultorio, es muy vieja así que probablemente está archivado en casa, si me das unos cuantos días para buscarlo, lo haré con todo gusto ya que en mi estado no puedo volverme loca en ese archivero. Dominic resopló, frustrado, pero no podía pretender que Ana, tuviese toda esa información al alcance solo porque él los necesitaba. Además, era cierto, estaba embarazada nuevamente y debía tener mucho cuidado. - Dime lo que sea que recuerdes de ese análisis, por favor – pidió entonces. Le hizo señas a su hermano, quien le buscaba con la mirada desde su silla de ruedas. - Déjame ver... -el silencio se apoderó al otro lado del intercomunicador –. No recuerdo exactamente que decían los resultados, pero jamás voy a olvidar que le dije yo cuando la vi por última vez ese día –Dominic prestó atención y se olvidó de su hermano, quien le costaba trabajo pasar por el gentío–. Le sugerí que buscara ayuda porque estaba segura de que ella pudo haber sido drogada y muy posiblemente abusada... ¿Acaso no te lo dijo? El teléfono estuvo a punto de caérsele de las manos y sostuvo justo a tiempo para que no se estrellara en contra del suelo. No dudaba de la palabra de Ana, era una mujer y médico intachable y sabía que no mentía, creería en ella a ojos cerrados, lo cual le hizo sentir náuseas y no era por la infección que tenía sino porque sabía que todo en su vida, todo en lo que creía y confiaba acaba de desmoronarse nuevamente. Si Axel había sido drogada ¿Serían aquellas malditas fotografías parte de eso? ¿Había dicho ella la verdad al decir que no sabía de donde salieron? Y si era así, ¿Elsa estaría involucrada de todo eso? Ella había sido quien llegó a su casa y le había dado esas fotografías, ella había dicho que vio a Axel tirarlas en un basurero. ¿Habría sido capaz de mentir de esa manera tan baja? Todo en ese lugar le estaba aturdiendo, el escándalo de las personas a su alrededor le provocaban migraña y no le permitía pensar con claridad. - Ana, por favor encuentra esos análisis y llámame apenas los tengas en tus manos – no sabía si había hablado con claridad, pero al parecer lo había hecho ya que Ana respondió con un simple "Ok, dame un par de días" Colgó la llamada y se levantó del suelo para buscar el camino a la salida, olvidándose de Richard, quien lo llamó en voz alta. Necesitaba encontrar la manera de saber toda la verdad de detrás de esas fotografías y de lo que realmente había ocurrido, aunque él mismo tuviese que buscar por sus propios medios al hombre que salía en dichas fotos. Regresó a la realidad cuando Chris, chasqueó los dedos frente a él y todos parecían realmente preocupados. — Hey, ¿todo está bien? ¿No es que ya te sentías mejor? —Richard ya había dejado a un lado la silla de ruedas, había sido dado de alta, ya podía caminar con ayuda de un bastón, parecía que todo iba viento en popa con su columna. - Estoy bien – se limitó a responder. ¿Qué otra cosa podía decir? Estaban esperando a que el médico le dijera a donde debía ir para que revisaran sus puntos y vieran como iba a la infección que venía atacándole desde el día del tiroteo, cuatro días atrás. Claire, Christina y Richard insistieron en acompañarle a pesar de que él se negó en repetidas ocasiones. - Señor Bryce – escuchó la voz de Axel y se giró sobre la silla en la sala de espera y sus miradas chocaron de golpe. Ella estaba completamente sonrojada y el labio inferior lo tenía casi blanco por la forma en la que lo mordía. No podía descifrar si estaba nerviosa o molesta –. Acompáñeme, por favor. Dominic se puso de pie, algo confundido del por qué Axel le llamaba "señor Bryce" pero no dijo nada, ni siquiera cuando Richard le pellizcó una nalga y sonrió con inocencia. Ese desgraciado se las arreglaría con él cuando estuviese recuperado por completo. Axel caminó varios centímetros por delante de él e iba tensa, pero Dom temió preguntar lo que fuera. Se detuvo delante de una puerta en la cual decía en un muy colorido letrero "Inyectables" - Pase – le pidió ella, abriendo la puerta para que él pudiese ingresar. El lugar no olía mejor que el resto del hospital. Era algo nauseabundo. - ¿Dónde está el doctor? – se atrevió a preguntar entonces. - El doctor le recibirá después de su pre consulta. Siéntese en la camilla, quítese el abrigo y deje al d*********o los puntos – mientras le daba órdenes no volteo a verlo ni una sola vez, se dedicó a escribir en el expediente que tenía en sobre la mesa llena más papeles, jeringas y algodón en forma de tubo. Dominic hizo caso a sus peticiones y no la perdió de vista ni una sola vez. Era preciosa por donde se le viera, desde la coronilla de la cabeza hasta la punta de la zapatilla blanca que andaba puesta. Ella era única. - ¿Por qué me tratas de "usted"? – la curiosidad le ganó y no pudo pasar eso por alto. Ella lo volteó a ver y frunció el ceño. - Es un paciente, debo tratarle con respeto. Es mi trabajo. - No creo que vaya a quejarme porque me trates de "tú"- era extraño escucharla decirle "señor Bryce" aunque las pocas veces que habían hablado en esos días ella evitaba decir su nombre al igual que él el de ella, de esa manera se sentía menos personal. Ella sonrió apenas y Dom sintió el palpitar de su corazón hasta la garganta. - De acuerdo. ¿Cómo ha ido progresando la infección y la fiebre? - Bien, he tomado los medicamentos indicados. Aunque tengo mucha comezón en los puntos – se quejó él. Ella sonrió sin poder evitarlo. — Es normal, eso sucede cuando la herida va cicatrizando —Dominic la observó mientras esta hablaba pero no prestaba atención a lo que estaba diciendo sino más bien en cada uno de sus suaves y delicados movimientos. Ya no era la dulce Axel que él había conocido, pero al tenerla tan cerca era como si nunca se hubiesen distanciado, ese calor que estaba flotando alrededor de ambos cada vez que se acercaban era imposible de mitigarlo, la tensión que crecía cuando se veían, ni siquiera el tiempo había sido capaz aplacar esa sensación. Y ella lo sabía también por eso lo evitaba a toda costa. ¿Realmente había arruinado su oportunidad de ser feliz a lado de Axel? Sabía que la había lastimado hasta el punto de que decidió irse de donde había vivido toda su vida para vivir en ese lugar desolado en donde hacía un frío del demonio ocho meses al año y en donde encontró a quien la haría su esposa. Tal vez se tratase una maldita broma del destino, pero al parecer cada vez que sus caminos se cruzaban, ella estaba a punto de contraer matrimonio y él estaba en el medio. ¿Sería eso alguna especie de señal y debía dejar las cosas ser? ¿Debería alejarse de ella nuevamente para que esta vez si pudiese ser feliz? - Dominic, ¿estás bien? Axel le veía con legítima preocupación desde una distancia muy mínima y pudo sentir el aroma de su shampoo. - Sí, estoy bien. Lo siento, ¿qué decías? - En una semana debes venir para que los puntos sean retirados – pasó un pequeño aparato por su frente y dudó por unos segundos –. Treinta y ocho punto seis —susurró entonces—. Es extraño, dices que has tomado el medicamento, pero la fiebre prevalece, eso debe ser debido a la infección​. Es probable que el doctor te recete una dosis más fuerte está vez. Dominic no era un hombre de ponerse nervioso a la primera oportunidad, pero la cercanía de Axel realmente le estaba poniendo los nervios de punta hasta tal punto que sentía una ligera capa de sudor recorrerle por la frente. Su ritmo cardiaco había aumentado notoriamente, lo cual era ridículo. Todo tipo de sentimientos que alguna vez tuvo hacia Axel, habían quedado en el pasado y se estaba sintiendo como la primer vez que ella se acercó a él, lo cual era bastante peligroso para su salud mental y emocional. — ¿Has sentido algún otro malestar? — ella se volvió a alejar de su presencia y se sintió solo nuevamente, al igual que seis años atrás. "¿Aparte de la creciente culpa que venía atacándole desde días atrás? No, ningún otro malestar. La puerta se abrió de golpe y ambos pegaron un brinco debido al susto. Era una enfermera, en realidad ya Dom la reconocía con facilidad, era una pelirroja que acompañaba a Axel casi todo el tiempo. — Dime que es mentira — la joven no se molestó en disculparse por la irrupción. — Eva, estoy con un paciente, no creo que este sea el mejor momento — Axel parecía fastidiada por la presencia de su amiga. — Es el hermano de tu amigo, no creo que sea una molestia, ¿o sí, señor? —Dominic le hizo señas con la mano de que no había problema y la chica le sonrió. Además, sentía curiosidad. — No quiero hablar sobre este tema, Marianne te matará si se entera que estás aquí y no en tu puesto. — Marianne está con el doctor Haez — la pelirroja se acomodó muy bien junto a la camilla de Dom y Axel alzó ambas cejas y evitó ver a cualquiera de los dos a los ojos—. ¿Cuál fue la excusa del doctor? — Quién me lo dijo fue Marianne —respondió Axel, mientras volvía a escribir en el expediente. — Sí, pero el de la orden fue él. Él es el jefe de nuestra jefa. Para Dominic esa era como una conversación en código, no entendía absolutamente nada. — Supongo que te opusiste — continuó hablando la mujer junto a él. Axel solo negó con la cabeza. — Me iré y listo. No tiene sentido pelear por algo que ya se decidió. — Pero estarás fuera por diez días —se quejó Eva. Por un segundo Dominic había malinterpretado las palabras de ambas y creyó que Axel había sido despedida, pero luego comprendió que había sido enviada a otro hospital y al parecer eso no era de su agrado. Tal vez por eso le pareció verla molesta cuando llegó por él para la pre consulta. ¿A dónde se iría? ¿Cerca, lejos? ¿Podría volver a verla antes de que él se marchara de ese lugar? — ¿A qué hospital irás está vez? ¿Ya hemos ido? — Dom agradeció mentalmente a esa mujer por estar preguntando lo que él no podía preguntar. —No, no has ido tú, al menos. Eva, necesito concentrarme en esto, hablamos después, por favor. Eva resopló con bastante frustración y observó a Axel y luego a él. — ¿También eres su amigo? ¿Siempre ha sido así de esquiva con todo el mundo? Axel despegó la mirada de los papeles y observó a Dominic con los ojos bien abiertos. Incluso estaba ruborizada. Estaba seguro de que jamás dijo acerca de su relación con él a nadie en su nuevo hogar y estaba en todo su derecho de hacerlo, así que, ¿quién era él para decir algo? — Solía ser muy reservada, casi siempre —se limitó a responder. — Que fastidio, Alwood. Eva bajó de la camilla y corrió a abrazar a su amiga. — Te extrañaré como un condenado. Creo que necesito yo más de ti que tú de mí. Axel aceptó el abrazo de la muchacha y sonrió sinceramente. — Lárgate de aquí o le diré a Andy todas las cosas sucias que has dicho de él — Axel desvío la mirada hacia Dom y a pesar de haberlo dicho en un susurro, este escuchó perfectamente cada palabra. Eva se sonrojo y casi salió volando de la habitación. — Lamento si Eva te incomodó, suele ser un poquito indiscreta en ocasiones —se disculpó ella, apenas su compañera se marchó. — No hay problema —no se sentía con derecho alguno de preguntar nada, pero necesitaba hacerlo—. ¿Estás bien? Axel desvío la mirada y observó hasta la puerta, pero pudo ver como sus ojos se cristalizaban​ debido a las lágrimas. Dom se bajó de la camilla y por puro impulso se acercó a ella sin importarle si estaba bien o mal. — Hey, ¿qué ocurre? Axel no hizo intento en alejarse así que eso lo hizo sentirse aliviado. — Tengo que llevar tu expediente al doctor, por favor toma asiento —la voz se le quebró al final de la frase pero permaneció inmóvil, justo frente a él, con sus respiraciones una contra la otra. — ¿A dónde irás? —insistió él. Ella lo observó a los ojos y parecía molesta, a pesar de estar llorando la chispa de ira en sus ojos era evidente. — ¡Eso a ti no te importa! Nada de lo que pase en mi vida te tiene que preocupar, así que siéntate y déjame hacer mi trabajo con tranquilidad. Dominic no se sintió mal por las palabras cargadas de resentimiento dirigidas hacia él sino más bien se preocupó por lo que estuviese pasando con ella. — Sé que no me debo preocupar, pero de igual manera lo hago. No estás bien, lo he notado estos días y eso no te hace bien. — ¿Y por qué razón debería estar bien? —gruñó en voz baja, se limpió las lágrimas y sus mejillas se sonrojaron por la fuerza empleada en su rostro— No puedo dormir bien por las malditas pesadillas que tengo a cada momento, la culpa me está matando y ahora mi jefe me quiere lejos de aquí porque no me cree capaz de seguir realizando mi trabajo y decide enviarme al último lugar en el que podría estar bien. Así que dime tú, ¿tengo algún motivo para sentirme bien? — Lo lamento, no sabía que todo eso te estaba pasando, pero ¿por qué te pone tan mal irte a trabajar a otro hospital? Estarás ayudando igualmente. Dom limpió las lágrimas que habían vuelto a salir de los ojos de Axel y sentir con los pequeños vellos de su rostro se erizaban por el contacto. Ella cerró los ojos por instinto, pero prontamente reaccionó, negó con la cabeza y se rio sin gracia alguna. Se alejó de él y se dirigió a tomar el expediente. — Vamos, te llamaré en cuanto el médico te pueda atender. Deseaba con todas sus fuerzas estar junto a ella unos minutos más a pesar de saber que no era correcto, pero esa necesidad de ella era mucho mayor que su cordura. Axel abrió la puerta y el bullicio de afuera lo llevó de regreso a la realidad. No habían avanzado mucho cuando va voz de Christina atrajo la atención de ambos. La mujer estaba llorando de manera desconsolada. — Axel, sácame de aquí, por favor —le pidió su cuñada, abrazando con fuerza a la otra mujer. — Cariño... ¿Qué ocurrió? — ¿Qué sucede, Chris? —Dom estaba preocupado. Christina King no solía llorar con frecuencia. — Sabía que reaccionaría de esta manera, yo lo sabía —dijo, hablando para sí misma. — ¿Se lo dijiste? —Axel la tomó por los hombros y la hizo quedarse quieta. — Fue por accidente, no pretendía hacerlo. Me odia, Axel. Richard me odia. — Christina dime qué rayos está pasando — Dominic atrajo la atención de su cuñada y está solo supo llorar más. Dom observó a Axel, en búsqueda de alguna respuesta. — Está embarazada —respondió finalmente. Dominic sintió una felicidad algo agridulce al escuchar eso, pero comprendió a que se debía el estado de su cuñada, así que solo pudo abrazarla y consolarla. Para Richard eso debió ser algo similar a una bomba estallando a su lado. Un hijo. — Tranquila, cielo. Todo estará bien — Dom le susurró palabras de aliento mientras le daba palmaditas en la espalda. — Ve con Richard, está solo y eso no es bueno —la rubia de cabello corto se alejó de él y se dirigió a Axel —. ¿Hay algún medicamento que pueda tomar? Me está matando este m*****o dolor de cabeza. — Claro, ven vamos. Axel y Christina se alejaron y Dominic corrió hasta la sala de espera en donde había dejado a su hermano. Su móvil vibró y vio que era una llamada de Elsa. No podía contestar en ese momento así que apagó el celular y se acercó hasta donde se encontraba su hermano, con la cabeza entre sus manos y hablando solo. Claire trataba hablar con él, pero parecía ajeno a lo que pasaba a su alrededor. — Dominic, por favor habla con tu hermano —le suplicó la mujer, bastante preocupada. — Ve a buscar a Christina, está con Axel —Dom le dió a Claire un suave beso en la frente—. Vamos por un café bien fuerte y hablaremos bien claro tú y yo —Dominic empujó la silla de ruedas de Richard mientras esté solo maldecía una y otra vez.
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