Capítulo 2

1902 Words
Mi cabeza dolía terriblemente y mi estómago estaba dado vueltas debido a las náuseas. Aún no sabía quién me había llevado a mi departamento ya que debido a la mezcla de alcohol y pastillas que hice, prácticamente perdí la consciencia, y a pesar de que estoy seguro de haber sentido su perfume, eso no podía asegurarme que realmente había sido él quien me trajo de regreso a casa. Apenas me levanté de la cama parecía que todo daba vueltas a mi alrededor y por ello tuve que tomar un medicamento para que se me quitara la resaca, luego me di una larga ducha de agua fría para intentar despabilarme un poco. Por la tarde decidí ir en busca de mi motocicleta, la cuál había dejado en el estacionamiento del bar la noche anterior y en cuanto llegué ahí noté que había un hombre sacando la basura por la puerta trasera, entonces me acerqué a él para preguntarle si había visto u oído algo de lo que ocurrió anoche. _ Disculpa, ¿Puedo hablar contigo?_ Le pregunté de manera directa a ese muchacho. _ Eres tú..._ Dijo al verme, dejándome bastante sorprendido._ ¿Estás bien? _ Sí._ Respondí con desconfianza. _ Anoche estabas muy ebrio y con mi compañero vimos que un sujeto te sacó de aquí casi a la rastra pero cuando fuimos al estacionamiento a chequear si estabas bien, solo vimos a ese tipo sentado en el piso junto a su camioneta con el rostro ensangrentado. _ ¿No vieron quien fue la persona que lo golpeó? _ ¿No fuiste tú?._ Negué levemente._ Yo creí que habías sido tú quien lo había golpeado, ya que eres conocido por tener un fuerte temperamento._ Me respondió sorprendido. _ La verdad es que no puedo recordar lo que pasó anoche, solo sé que alguien me llevó a mi departamento pero no sé quién fue. _ Ahora entiendo porque tu motocicleta aún sigue aquí. Después de oír el relato del empleado del bar estaba más confundido que antes. Lo peor de todo es que por más que lo intentara, no podía recordar quién había sido el hombre que me defendió. _ Dime algo, ¿No viste si alguno de los muchachos con los que estaba bebiendo anoche, salió detrás de mí?_ Él se quedó un par de segundos pensando y luego negó decidido. _ Tus amigos se marcharon antes de que te fueras con ese sujeto. Lo que sí recuerdo es que un momento antes de que ese tipo se te acercara, alguien te llamó por teléfono y tú parecías estar discutiendo con esa persona, pero eso es todo lo que pude ver._ En cuánto me dijo eso comencé a buscar el teléfono en los bolsillos de la chaqueta para averiguar quien era la persona que me había llamado. _ Gracias por tu ayuda._ Le dije a ese chico y luego me encaminé hacia donde estaba la motocicleta mientras observaba el celular, que curiosamente estaba apagado. En cuanto encendí el teléfono, comenzó a llegarme una extensa lista de llamadas perdidas y mensajes de Oliver y Noah, los cuales ignoré como de costumbre. Me detuve junto a mi motocicleta mientras chequeaba las llamadas del día anterior y justo en ese momento me entró una de Emma que no pude ignorar. _ Ángel, al fin me atiendes._ Su dulce voz me hizo sonreír en cuanto la oí. _ Hermosa, ¿Cómo estás? _ Estoy bien._ Nos quedamos en silencio por un par de segundos hasta que ella volvió a hablar._ ¿Tienes tiempo para un café? Sabía que debía disculparme con ella por no haber estado a su lado durante el desfile y por eso no podía negarme a aceptar su invitación. _ Si, tengo tiempo ahora._ Respondí montándome a la motocicleta._ ¿Tú donde estás? _ Estoy saliendo de la universidad de diseño. Si te parece bien te espero en la cafetería que está enfrente. _ De acuerdo, voy para allá. Una vez que corté la llamada me dirigí rápidamente hacia el lugar donde ella me había citado y en cuanto llegué ahí, la vi sentada en una de las mesas de afuera sosteniendo un libro entre sus manos. Dejé la motocicleta aparcada a una orilla de la calle y luego corté una flor silvestre que había crecido en la acera para después acercarme lentamente sin que se diera cuenta. _ Sé que esta humilde flor no se compara con tu belleza pero espero que puedas aceptarla en forma de disculpa._ Le dije desde atrás logrando que ella esbozara una pequeña sonrisa. _ Eres un tonto, Angelo. Tomó la flor e inmediatamente me rodeó con sus brazos dándome un cálido abrazo que para ser sincero, me había hecho mucha falta. _ Perdóname por ser tan idiota._ Le susurré al oído mientras la abrazaba con fuerza. _ ¿Porque será que jamás puedo enojarme contigo?. _ Eso es porque me quieres demasiado y no puedes vivir sin mí._ Le respondí descaradamente llevándome un puñetazo en el brazo. _ ¡Idiota!_ Me dijo con el ceño fruncido y luego soltó una pequeña risita al ver cómo yo me frotaba el lugar donde me había golpeado. _ Golpeas muy fuerte para ser tan pequeña. _ Ya olvidaste que mi padre es boxeador. Él me enseñó a defenderme._ Respondió orgullosa inflando su pecho. _ Entonces trataré de no hacerte enojar en el futuro._ Ella volvió a reírse y yo no pude evitar sonreír también. Después de esa tierna demostración de boxeo nos sentamos a tomar un café mientras me contaba cada detalle del desfile y de como su colección había sido todo un éxito entre las personas que asistieron al evento. Hablamos durante horas, aunque a decir verdad, ella hablaba y yo la escuchaba atento, prestando especial atención a todos los gastos y ademanes que hacia con su cuerpo. Cuando comenzó a oscurecer la llevé hasta la casa donde vive con su madre y al llegar ahí nos sentamos en el pórtico en completo silencio mientras observábamos las primeras estrellas que aparecian en el cielo. Ella había permanecido callada desde que salimos de la cafetería, cosa que no es algo normal ya que por lo general no para de hablar ni un segundo y eso solo podía significar que había algo que realmente la estaba preocupando. _ ¿Que ocurre?_ Le pregunté mirándola fijamente mientras encendía un cigarrillo. _ ¿Como sabes que me pasa algo?_ Me regaló una amplia sonrisa. _ Porque te conozco mejor que nadie._ Le respondí exhalando el humo. Ella me miró de reojo y luego soltó un largo suspiro mientras se abrazaba a sus piernas. _ Tienes razón, hay algo que me preocupa._ Bajó su mirada evitando hacer contacto visual conmigo. _ Dime que pasa. _ Angelo, ¿Que opinas de Ben?_ El solo hecho de oír su nombre hizo que mi cuerpo se tensara al instante. _ ¿Porque preguntas eso? Tanto tú como él, son mis mejores amigos._ Tenía que buscar la manera de evitar hablar sobre este tema. Emma giró su cuerpo para poder mirarme a los ojos poniéndome mas incómodo de lo que ya estaba. _ Entonces ¿Crees que es buen un chico?_ Me quedé un momento en silencio mientras ella esperaba mi respuesta. _ Por supuesto que sí, pero porque estamos hablando de él._ Respondí molesto. Tiré la colilla al piso tratando de disimular mi incomodad ya que no quiero que ella se de cuenta que entre él y yo no hay una buena relación. _ Ángel... él se me declaró ayer._ Al oír lo que dijo me gire inmediatamente hacia ella sintiendo una opresión dentro del pecho. _ ¿Y qué le respondiste?_ Murmuré con un nudo en la garganta. _ Le dije que necesitaba tiempo para pensarlo._ De pronto miró hacia el frente y por suerte no notó la lágrima que escapó de mi ojo sin permiso, la cuál sequé de inmediato para que ella no la viera._ Tu sabes que los tres hemos sido amigos desde pequeños y tengo miedo que eso deje de ser así._ Susurró con la vista perdida al frente. _ Emma..._ La tomé del rostro para que me mirase a los ojos._ ¿Que sientes por él? Tú... ¿Lo quieres? _ Claro que lo quiero. Al igual que a ti, tontito._ Me sonrió. _ No me refiero a eso. Lo que quiero decir es, si a ti te gusta Ben. Ella se quedó un momento en silencio como si estuviera pensando en una respuesta y yo ya no sabía cómo seguir conteniendo esta angustia que me estaba desbordando. _ Él es lindo y me trata bien, además es muy amable y respetuoso._ Soltó un suspiro seguido de una sonrisa que me paralizó el corazón._ Me gustaría poder corresponderle como es debido pero al mismo tiempo tengo miedo de que lo nuestro no funcione y terminemos perdiendo la hermosa amistad que tenemos. Me levanté de golpe sintiendo que no podía respirar, necesitaba irme de allí cuánto antes pero tampoco podía dejar que ella se diera cuenta de mis sentimientos. _ Angel, ¿Estás bien?_ Me giré abruptamente tomándola de los hombros. _ No te precipites a tomar una decisión. Antes de darle una respuesta debes estar cien por ciento segura de lo que sientes por él. No olvides que a veces es muy fácil confundir el cariño con amor._ Dejé un beso sobre su frente._ Tomate el tiempo necesario para pensar bien en tus sentimientos. Lo último que quiero es verte sufrir. Emma me rodeó con sus brazos apoyando su cabeza sobre mi hombro. _ Tienes razón, siempre la tienes, por eso me gusta hablar contigo. Sé que estaba siendo egoísta al decirle que no se apresurara pero lo cierto es que más allá de mis propios deseos, lo último que quiero es que ella salga lastimada. _ Piensa en lo que te dije._ acaricié suavemente su mejilla mientras ella asentía a mis palabras._ Debo irme. _ Gracias por tus consejos._ Me sonrió y luego se dió la vuelta. Esperé hasta que ella entrara a la casa y luego me dirigí rápidamente en dirección a la motocicleta que estaba aparcada a una orilla de la calle. Estaba aturdido como si una bomba me hubiera explotado en la cara, no podía pensar con claridad y ni siquiera sabía que hacer, lo único que quería era regresar a mi departamento y beber algo fuerte que me hiciera olvidar todo esto. Lo primero que hice al cruzar la puerta de mi casa fue tomar una botella de whisky, luego me dejé caer sobre el sofa mientras daba un largo sorbo a aquella bebida que quemaba mi garganta sintiendo como un par de lágrimas se deslizaban por mi rostro. De pronto oí un par de golpes sobre la puerta de entrada por lo cual me levanté del sofá dispuesto a abrir, pero en cuanto quité el cerrojo alguien empujó la puerta desde afuera haciéndome caer sentado y entonces cuando levanté la mirada lo ví parado frente a mi con una expresión de furia en su rostro. _ ¡Maldito bastardo!._ Me levantó del piso sujetándome de la chaqueta y luego me estampó contra la pared._ ¡Oí lo que le dijiste a Emma! Dime, ¿Que mierda estás tratando de hacer? Ambos nos quedamos mirando en silencio como si estuviéramos desafiándonos mientras se oía el tic tac que hacían las agujas del reloj de fondo...
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