Durante la cena, luego de ser servida, ninguno quiso hablar. Estaban ambos en completo silencio, lo que a decir verdad se volvía bastante aburrido. Él no hablaba esperando a ver qué diría ella, fijando su vista exclusivamente en sus acciones ya fueran gestos o sencillamente apreciando su belleza, escondida bajo aquella extraña manera de arreglarse. Ella, porque simplemente estaba acostumbrada a mantenerse así, en silencio a la espera de que alguien le dijera o preguntara algo. Todo era muy diferente a como se habían comportado havia tan solo unos minutos, tal parecía que, cuando les tocaba sentarse a comer juntos algo raro ocurría en la mesa que no les permitía hablar, solo se limitaban a comer y más nada. En un momento indeterminado, uno de los guardaespaldas entró en la estancia acercá

