Así estuvieron cerca de lo que para ellos sería una eternidad y finalmente con el desvío izquierdo que se encuentra a unos kilómetros de la ciudad ellos finalmente se alejaron de la zona y prosiguieron con su marcha alejándose hacia su destino, una vez en la costa cedieron ante las cálidas playas y las noches frescas olvidando la situación vivida, al cabo de cinco días regresaron cruzando por el mismo sendero de las manos y debido a las contrariedades del tráfico su paso por la zona no llegaría hasta que el sol se ocultara; una vez el sol estuvo fuera de su punto y la luna ocupó su lugar ellos llegaron al sendero donde en la distancia divisaron al joven, el señor De la Serna propuso llevarlo mas la objeción por parte de su esposa pondría fin a la discusión continuando su camino. En ese ins

