Qué añadir sobre la mujer quien fungía como institutriz quien se limitaba en apalearme con una fusta, solamente hallaba un escape cuando un viejo hombre, o tal vez me parecía por los ojos de mi temprana edad, llegaba a la propiedad armado con hermosos libros de arte y poesía haciéndome dibujar lo que veía en esas páginas, quien con el tiempo expresó a mi tía mi temprano talento en la pintura, siendo ese entonces cuando la señora tía fijando sus asesinos ojos en mí denotaron algo parecido a la estima, aunque fuera por escasos segundos. A mis trece años de edad ella falleció dejando en claro yo no merecía su amor y no me debía nada, mas por mera apariencia dejó establecido en su testamento me llegara una dotación de dinero capaz de aliviar mi existencia hasta los dieciséis años de edad. Dec
Download by scanning the QR code to get countless free stories and daily updated books


