Mi esposa y yo quedamos atónitos por lo que acabábamos de escuchar Cecilia preguntó entonces qué aconteció con aquel anciano, y la respuesta fue que había sido encerrado en un hospital psiquiátrico luego de ser descubierto y declarado insano mental, falleciendo un año y medio después. Aquel humilde hombre prosiguió con su camino sin añadir nada, en cuanto a nosotros creímos que solamente era un hombre que disfrutaba de inventar historias y regresamos a nuestra mansión donde después de cenar nos retiramos a dormir. En la mañana siguiente unas risas nos despertaron acompañadas por una música melodiosa; Cecilia y yo agudizamos los sentidos percatándonos los sonidos provenían del gran salón principal, bajamos corriendo por las escaleras topándonos con el dueño de la casa, la esposa de éste,

