Aunque no volvimos a ingresar en esos muros si solíamos caminar hasta una distancia prudente donde hablábamos preguntando una y otra vez quienes vivieron allí, una familia adinerada seguramente, pero la pregunta correcta sería ¿por qué se fueron?. A dos meses y medio de arribar allí y en vista de nuestras labores cotidianas fuimos olvidando lo acontecido en el castillo y nuestras mentes alimentadas con el gusano de la curiosidad se vieron libres, mas por acuerdo mutuo evitábamos a toda costa pasar por no menos de cien metros de allí. Nos volcamos de llenos en nuestras labores, las mujeres realizaban las quehaceres del hogar y nosotros trabajábamos la madera vendiendo muebles en la zona céntrica. Pero eso no era lo importante de esta historia, lo importante era que en las noches nos atri

