El resto del viaje me quedo dormida, me despierto cada tanto pero Klassen conduce con bastante lentitud, no le digo nada aunque seguramente sabe lo que pienso. Astaroth no me contesta y ahora ya pase de un estado de preocupación a uno de molestia. —Felicidades Klassen, llegamos en cuatro horas con treinta minutos. Todo un récord. —le sonrió irónica. Le vuelvo a ver y de pronto parece tenso, escaneo su lenguaje corporal y si, de hecho parece bastante inquieto. —Klassen. —le llamo. Está sumido en sus propios pensamientos. Conduce sin ningún tipo de dirección, lleva una mano en el volante y con la otra se sostiene la barbilla. —¿Klassen? ¿En que piensas? —me ignora totalmente. —Papá. —sigue ignorándome. —Papi. —digo muy bajo. Su mirada vuelve hacia mi en un segundo y puedo ver com

