Dos hombres, una mujer y una decisión.

1985 Words

Aitana no podía evitar que las lágrimas se escaparan de sus ojos. ‍‍‍‍‍‎ Aquel fuerte viento la hizo exaltar y sumándole los nervios que burbujeaban en su sistema, simplemente apresuró su paso, corrió rápido hasta la puerta de su camarote para desaparecer en su propia soledad dentro de la habitación. ‍‍‍‍‍‎ Cuando entró y cerró la puerta sin medir su fuerza, Rachell despertó asustada, Aitana había olvidado por completo la presencia de su amiga en su habitación. ‍‍‍‍‍‎ La mirada de Rachell era perdida, parecía no comprender qué sucedía, qué hacía Aitana de pie junto a la puerta llorando sin razón aparente, o eso era lo que deducía, al notar que pasaba su mano por sus ojos y sus mejillas. ‍‍‍‍‍‎ ― ‍‍‍‍‍‎¿Qué sucede? Pensé que estabas durmiendo a mi lado ¿Acaso pasó algo? ‍‍‍‍‍‎―Preguntó

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