Las manos de Jean Pierre desnudaban suavemente el cuerpo de Aitana, su abrigo ya había quedado sobre la cama y el lindo vestido de seda n***o que llevaba puesto por encima de las rodillas, comenzó a levantarse poco a poco. Aitana disfrutaba claramente de la sensación de la mano fría de Jean Pierre, recorriendo sus piernas y arrastrando toda parte del vestido a su paso. Aitana se quitaba la ropa con ayuda de Jean Pierre, se podía sentir que sus corazones se aceleran con anticipación ante cada movimiento el uno del otro, era como si estuvieran conectados en ese momento. Luego de haber levantado aquel vestido, solo quedó una sensual tanga color n***o, y sus pechos ya estaban al aire libre y eran apretados por la mano derecha de Jean Pierre, mientras que, en su mano izquie

