— Bienvenidas de nuevo, señoritas. Hemos estado esperando ansiosamente por su llegada. Sabíamos que vendrían, el aroma del atún asado es sencillamente tentador y sería difícil ignorarlo, aunque estuvieran a mucha distancia. —Respondió Lukas, sonriendo cálidamente al ver a las hermosas mujeres llegar. Era evidente su alegría, por un momento él mismo llegó a pensar que ellas habrían olvidado o rechazado la oferta del ansiado atún. El grupo se reunió alrededor de una mesa en la cubierta principal del yate, luego de abrazos, besos, sonrisas, y unos cuantos minutos después, allí les esperan platos de filetes de atún perfectamente asados, acompañados de ensalada de pollo, fideos y vegetales, y una excelente copa de vino chileno para satisfacer el paladar más exigente.

