Gracias a los chicos había conseguido controlar mis ganas de matar, o al menos, disminuirlas. Bebíamos sangre de animal y comíamos algo extraño a lo que ellos llamaban comida para vampiros, que se componía de unas bolas y unas capsulas que sabían extraño. Recuerdo aquella noche, mi primera vez. Mientras todos dormían yo me escapé por una de las ventanas. Cogí prestada la moto de Harry, y me las apañé para no estrellarme en la primera curva. Pronto llegué al pueblo, donde estaba mi antigua casa, donde mi padre y mi hermana dormían plácidamente, o al menos, eso creía yo. Deje la moto en un parking nocturno en el cual conocía a los dueños. A penas estaba completo, sin embargo, la zona de las motos estaba totalmente completa, lo cual me llamo la atención. Ignorante, la deje en donde pude y

