En el fondo, Víctor sabía que Alicia tenía razón, eso era lo que quería, lo que había planificado, se suponía que había planeado el escenario perfecto para que Vivian cayera en los brazos de Jan y él pudiese irse sin preocupaciones ni remordimientos, pero ver esas imágenes era como si cada pixel le quemara la piel y cada sonrisa capturada era un golpe directo no a su orgullo, sino a su corazón. Es como si alguien le hubiese atravesado filosas dagas y por primera vez, Víctor Cáceres, se encontró frente a una verdad que no podía manipular: estaba celoso. Algo en su pecho se retorció con cada destello de alegría que veía en los ojos azules de su esposa, en su sonrisa, en esa frescura que se notaba en su rostro, como una brisa que le daba vida y a pesar de que eso era lo deseado, le dolía qu

