Estaba demasiado impactada ¿Cómo era posible que ese hombre se pareciera tanto a Víctor? ¿Será posible que se tratara de su padre o algún familiar cercano?, pensó sin poder salir de su asombro. —Disculpe —tartamudeó con un hilo de voz. En ese momento, un hombre rubio, como de treinta años, se acercó a ellos. —¿Usted es la señorita de la entrevista? —preguntó y ella asintió no pudiendo encontrar la voz—, yo soy Anthony Rochford, el CEO de la empresa, y el cargo disponible es como mi asistente personal ¿Está lista para la entrevista? —inquirió y ella se obligó a reaccionar, con temor a que terminaran pensando que era una tonta. —Sí, claro —reaccionó por fin. —Deberías ver bien a quien vas a elegir como tu asistente, porque si esta niña es tan torpe que ni siquiera puede ver a quien tien

