El trayecto a su destino lo hicieron en completo silencio, aunque eso no influyó al profundo deseo que se agitó dentro de ellos, iban tomados de las manos. Era innegable las chispas que saltaban entre ellos, la tensión era palpable y Alicia sentía el corazón palpitando con tanta fuerza en su pecho que tenía la impresión que en cualquier momento caería al suelo. Se dio cuenta de que iban por una ruta que no conocía, y aunque eso le causó al principio un poco de temor, se obligó a mantenerse tranquila y no comportarse como una damisela miedosa, sin embargo, no pudo evitar estar a la expectativa de lo que pudiera suceder. Él se detuvo en un lujoso edificio, ella frunció el ceño porque pensó que la llevaría a su apartamento ubicado en el mismo edificio donde vivía ella, pero en su lugar, e

