Ante el grito histérico de Adara, Víctor se incorporó y la miró con desdén. —¿De verdad necesitas preguntar qué hacemos, cuando es obvio? —pronunció con indiferencia. —¡Eres un desgraciado arrogante! ¡Cómo te odio! ¿Con qué perra estás? —preguntó cuán mujer celosa y herida, como si ella fuera la esposa engañada. Sin embargo, pese a su rabia, los había empezado a grabar, porque cuando se dio cuenta de lo que estaba pasando, activo su móvil, en modo de grabado, no perdería la oportunidad de mostrárselo a Vivian. Justo en ese momento, Ángela levantó la cabeza y se quedó mirándola con sorpresa, sobre todo porque la mujer, frente a ella, estaba vestida con una combinación de ropa interior azul cobalto. —¿Adara? ¿Qué haces tú vestida de esa forma en la casa del esposo de tu mejor amiga? —in

