La venta en las sombras

936 Words
La madrugada cayó sobre La Marca de Medianoche, y con ella, el castillo antiguo se convirtió en el escenario de un ritual oscuro que se repetía año tras año. Selene, aún con el peso de la subasta en su pecho, fue llevada a una habitación fría y silenciosa, apartada del bullicio. Pero el eco de las voces y las miradas en la plaza seguían retumbando en su mente. Desde una ventana entreabierta, la luna llena iluminaba tenuemente la estancia. Selene se sentó en el borde de la cama, tratando de ordenar sus pensamientos. Sabía que no era una víctima más. Había algo diferente en ella, una chispa que ni siquiera la cruel realidad podía apagar. Los murmullos en el castillo hablaban de poder, de sangre, de antiguos pactos sellados en las sombras. Selene recordaba las palabras de su madre, la bruja que siempre había sido su guía y a la vez su advertencia constante. —No te dejes consumir por el miedo, hija. En ti corre una fuerza que aún no entiendes —le había dicho la noche antes de la subasta—. La Marca tiene su poder, pero tú también tienes el tuyo. Esas palabras resonaban con más fuerza ahora que estaba a punto de enfrentarse a un destino que no eligió. El silencio se rompió con un suave golpe en la puerta. Selene alzó la vista y vio la figura de Lion, que apareció con paso sigiloso. —No deberías estar aquí —susurró ella, con la voz temblorosa. Él sonrió con esa mezcla de dureza y ternura que la desconcertaba tanto. —Porque me importas más de lo que crees —respondió él—. Nadie te está obligado a seguir las reglas de este lugar, al menos no sin luchar. Selene sintió que algo se despertaba en su interior. Lion no era solo un vampiro implacable; había en él una contradicción que desafiaba la naturaleza oscura de La Marca. —¿Por qué me ayudas? —preguntó con cautela. —Porque sé lo que es estar atrapado en cadenas invisibles —confesó Lion—. Y porque creo que puedes ser más que una simple prenda en esta guerra. La conversación se interrumpió cuando un ruido fuerte les recordó la vigilancia constante. Lion salió tan rápido como había entrado, dejando a Selene con la mezcla de miedo y esperanza palpitando en el pecho. Durante los días siguientes, Selene fue introducida a una realidad aún más cruel. Aprendió que la subasta era solo la superficie de un sistema de poder que esclavizaba y dominaba. Los vampiros se disputaban territorio, sangre y control, mientras los humanos como ella solo tenían dos opciones: someterse o desaparecer. Pero en medio de esa oscuridad, Selene descubrió pequeñas grietas de luz. En el sótano del castillo, encontró un grupo secreto de humanos que no aceptaban el destino impuesto. Ellos la miraron con ojos llenos de una determinación que despertó en Selene la chispa de la resistencia. —No estás sola —le dijo una voz femenina—. Hay quienes luchamos para cambiar el destino de esta Marca. Era Mara, una joven humana que se había convertido en líder de esa pequeña resistencia. Su valentía y convicción eran contagiosas. Selene se unió a ellos, prometiendo aprender, prepararse y algún día revertir el poder oscuro que tenía sobre su pueblo. Pero sabía que la lucha no sería sencilla. Los vampiros, especialmente los más poderosos, no abandonarían su dominio sin pelear con ferocidad. Una noche, mientras entrenaba en el sótano, Selene sintió una presencia a sus espaldas. Se giró y encontró a Lion, observándola con una expresión que combinaba orgullo y tristeza. —Estás cambiando —dijo él—. Pero recuerda, la oscuridad también tiene sus trucos. No dejes que te consuma. Selene asintió, comprendiendo que su camino estaría marcado por decisiones difíciles y sacrificios. Los días se convirtieron en noches y las noches en un ciclo agotador de entrenamiento, vigilancia y pequeñas victorias secretas. Selene sentía que algo profundo en ella comenzaba a despertar, una fuerza que nunca antes había reconocido. No era solo la magia de su sangre bruja, ni la rebelión de su corazón humano; era la unión de ambos mundos en un espíritu indomable. Pero la Marca no perdonaba la rebeldía. La noticia de la resistencia comenzó a llegar a los oídos de los vampiros más poderosos, y la reacción no se hizo esperar. Una noche, mientras Selene entrenaba con Mara y otros miembros del grupo, el castillo fue atacado por una horda de vampiros enviados para aplastar cualquier signo de insurrección. El enfrentamiento fue brutal. Gritos, sombras y destellos de sangre se mezclaban en una danza macabra bajo la luna llena. Selene, pese al miedo, mostró una valentía que sorprendió incluso a los más experimentados en la resistencia. Su magia emergió en destellos brillantes que lograron repeler a varios atacantes, aunque no sin consecuencias. Lion apareció en medio del caos, luchando con una ferocidad que nadie esperaba. Pero también fue herido. Selene vio cómo una línea roja cruzaba su brazo, y la preocupación la golpeó con fuerza. —No puedo perder más —dijo Lion con voz ronca—. Pero contigo a mi lado, creo que podemos cambiar la Marca. Después del ataque, mientras curaban sus heridas, Selene sintió que la conexión entre ellos se hacía más fuerte, más compleja. Era una mezcla de confianza, atracción y una lucha interna por entender qué significaba su relación en un mundo tan oscuro. El peligro, la magia y el amor comenzaron a entrelazarse en una trama que Selene sabía, marcaría su destino para siempre.
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