Riley William me está besando el cuello mientras me estimula con los dedos. Jademientos, ya sin aliento por tener a este dios entre mis piernas. Una simple mirada a William desata más calor entre mis piernas. William es el sueño húmedo de todas las chicas: alto, musculoso y exquisito, como una estatua griega de músculos. Sus largas pestañas y la confianza que desprende me excitan. "I love tu olor," William se inclina para poner su cabeza entre mis piernas y me lame. Sus enormes manos sostienen mis piernas mientras me atormenta con lamidas lentas y agonizantes en mi clítoris. "Y sabes tan malditamente bien. Podría hacer esto todo el día." Me estremezco ante la profundidad de su voz y siento cómo me tenso allí abajo, queriendo más que su lengua. William empuja su lengua dentro

