sostengo mi teléfono con fuerza mientras marco el numero de Ginny, era a la unica que tenia suficiente confianza para contarle lo que me sucedia, y era la unica que sabia sobre mis problemas de ansiedad.
el teléfono repica hasta que al fin escucho del otro lado de la linea un Halo!.
—Ginny.— mi voz sale agitada y entrecortada.
—¿Estas bien mi niña?.
no lo niego extrañaba escuchar su voz.
las lágrimas rodan por mi mejilla mientras trato de encontrar las palabras.
—¿todo se encuentra bien?—vuelve a hablar, solo que esta vez su tono de voz era de alguien preocupada.
suspiro, entre llanto— no se como volvió a regresar, creo que tengo un ataque de ansiedad.
se queda en silencio por algunos segundos.
—debes tranquilizarte y hablarme sobre el libro que estas escribiendo.
el libro, joder lo había olvidado por completo, lo ultimo que escribi habia sido una completa basura, pero desde que vine a vivir con Emili, mi atencion a estado sobre ella, y ese chico que ahora resulta ser mi niñero.
—A sido una mierda, no he escrito nada, y la verdad no se ni como terminare el libro de cuatro meses.
escucho una pequeña risita al otro lado de la linea.
—Ya vez que fácil es. solo debes preocuparte por otras cosas que no te causen tanto estres.
y era cierto, pensar en algo mas hacia que mi aceleracion disminuiera, y mi respiracion estuviese completamente normal.
—tienes razón Ginny soy una exagerada.
—no lo eres, cuando se habla de transtornos postraumaticos nada es exagerado.
observo los cuatro puntos de la ventana, notando que era un magnifico día, pronto iniciaria mi ultimo año de secundaria, y no podia seguir asi, claro lo que habia sucedido en el accidente no habia sido mi culpa que no puedo olvidar sus rostros.
luego de terminar de charlar con Ginny decido escribir algunas paginas y salir de la habitacion a buscar algo para merendiar, cuando escucho una musica fuerte que proviene del gimnacio de Emili.
camino sigilosamente cuando veo a Antoni levantar una pesa, su cuerpo estaba marcado, era como ver a un dios griego encarnado, como sus musculos se contraian cuando sostenia las pesas y trataba de elevarlas, su cuerpo cubierto de sudor y su mirada fija en algun punto totalmente concentrado, su cabello se pegaba en su frente, mordiendo sus labios dejandolos enrojecidos.
no se cuanto tiempo me le quedo viendo, pero sacudo mi cabeza para retomar la concentracion.
—Hey! idiota—Llamo su atención.
el se gira para verme, y era ridiculamente como se veia de atractivo incluso cuando le estaba insultando.
—vaya, pensé que eras una mocosa. pero ahora lo confirmo.
le saco el dedo corazón.
—Tengo hambre—suelto de golpe.
el suspira frustrado pero al final asiente, sonrió con una sonrisa de victoria, que mas podia hacer, no podia evitarlo todo el dia, además tenia hambre y tenia en mente algo grande.
deshacerme del enemigo.
espero unos quince minutos en la sala hasta que sale de la ducha, obvio ya vestido y secando su cabello con la tualla, otras chicas suspirarian a la imagen perfecta frente a mi, pero yo lo analizaba, debía esconder algo y seria yo quien lo descubriría.
luego subimos a su auto, n***o. deportivo, con asientos de cuero, y pefecto olor.
pone en marcha el auto, nunca había visto de esta manera la ciudad, realmente vivia lejos de ella, a las afueras en un pequeño pueblo, lo extrañaba pero tía Helen siempre decia que la ciudad te comera viva.
sus palabras aun las recuerdo con exactitud, ella decia que la ciudad se habia comido vivo a mi padre cuando conoció a Emili quien se supone que era mi madre, pero agradecia que papá haya encontrado el camino de regreso a casa.
yo espero hacer lo mismo.
Antoni se detiene justo enfrente de un restaurante, estaba apunto de bajar pero sostiene mi brazo con fuerza, eso hace que lo mire molesta pero noto que su mirada no esta sobre mi, si no hacia enfrente, a la entrada del restaurante.
hago lo mismo miro para ese lugar, cuando veo a un chico de cabello castaño, anteojos, y de traje formal, que habla por telefono, pero entre mas se detiene a verlo el apreta su agarre haciendome quejar.
—Hay idiota, me lastimas— empujo su mano con fuerza soltandome de su agarre.
el parpadea dandose cuenta de la realidad. se aclara la garganta algo incomodo.
—Lo lamento, sera mejor que comamos en otro lado.
volteo los ojos, estaba apunto de aceptar pero justo alli la luz de las ideas llegan a mi cabeza, tenia una oportunidad grande para alejar a ese chico de mi vida y la de mi madre.
abro la puerta del auto y decido bajar, sin mirar atras, solo escucho que Antoni grita mi nombre pero decido ignorarlo, cuando me acerco a la puerta veo aun el chico en la entrada y choco su hombro con el mio, cayendo dramaticamente al suelo.
deberían de darme un premio por dramática.
—Hay mi rodilla—me quejo.
el chico de cabello castaño, anteojos, alto, su nariz estaba ligeramente cubierto de pecas y tenia una mirada de inocencia, rápidamente cuelga la llamada y se apresura a ver mi rodilla con un rostro de preocupacion.
—lo siento mucho, no me di cuenta de su presencia —dice el con un tono preocupado.
hablaba tan formal, tan educadamente que me hizo pensar que el, y Antoni no debian ser tan cercanos. Antoni es tan...
—hay mi rodilla, creo que dejare de caminar—dramatizo colocando mi mano sobre mi frente.
el chico parece aun mas preocupado. deberían de darme tambien el premio a la mejor actriz del momento.
ya me veo con mi vestido rojo recibiendo el premio del año.
—la llevare al hospital—
el chico hace un intento por levantarme cuando Antoni llega a nuestro lado y la antencion del chico se dirije a Antoni.
el chico se levanta rápidamente de su lugar y su mirada de oscurece. ambos parecian dos perros apunto de atacarse uno al otro.
¿pero porque?.
es hora de dejar el drama y averiguar que es lo que pasa entre ellos. me levanto del suelo como si nada, pero el chico me ha olvidado completamente.
podía imaginar a ambos cruñirse entre si, cuando Antoni vuelve a agarrar mi brazo y su mirada estaba completamente sobre mi.
—Te he dicho que no comeremos aquí.
podía ver lo furioso que estaba.
—Esta herida ¿no pensaras en llevártela asi?.
contra ataca el otro chico sin quitarle la mirada.
—ella no esta herida, solo... solo quiere cagarme la vida.
—¿como lo hiciste conmigo?.
antoni deja de verme, y su mirada otra vez esta sobre el chico, pero esta vez era diferente cuando suelta mi brazo y golpea el rostro del chico que cae sobre su trasero, su nariz sangraba.
la mirada de Antoni se había oscurecido por completo, pero termina señalandome con el dedo.
—Si quieres come aquí —saca de sus bolsillos algunos pesos y me los lanza sobre mi— pero no vuelvas a ponerme en esta maldita situación.
con eso se marcha, subiendo a su auto, y acelerando, haciendo que sus neumaticos rechinaran, marchándose a toda velocidad.
miro al chico con algo de pena, porque sabia que tenia lo culpa, yo habia arruinado el dia de un extraño.
—Lo lamento tanto.
digo avergonzada.