Nicolas Desde que la vi en la mañana, envuelta en las sábanas con esa expresión agotada y la piel más pálida de lo normal, algo dentro de mí se tensó. Melissa no se quejaba por nada, y verla así, con esa mirada ausente y los labios resecos, me hizo sentir un nudo en el estómago. Tomé las llaves y salí al supermercado como si estuviera yendo a cumplir una misión urgente, caminaba entre los pasillos con el celular en la mano, buscando qué tipo de sopa era mejor para el estómago, si el jengibre servía o si debía llevar té de manzanilla. Jamás había comprado tantas cosas pensando en alguien más, pero ella era distinta, siempre lo fue. La imaginé sonriendo cuando le contara que había traído galletas de avena, sus favoritas, y sonreí solo, incluso enferma, Melissa tenía esa forma de habit

