―¿Todo está más calmado? Ya sabes, con Armando ―preguntó Leonardo recargándose en el pequeño sofá que había dentro del sitio favorito de Nina. A casi primera hora del día llegó a la mansión Villalobos tras haberse quedado preocupado por ella la noche anterior. ―Eso creo. Anoche pasó algo que ahora mismo no sé cómo manejar ―confesó ella con tristeza. ―¿Quieres hablar de eso? ―cuestionó con delicadeza; ella solo se encogió de hombros lanzando un suspiro―. Vamos, desahógate. ―¿Recuerdas el asunto que te comenté hace días sobre mi papá y Laura? ―Sí, lo recuerdo. ―Pues, no estaba equivocada. Ellos se traían algo y… ―se interrumpió recordando lo sucedido. ―¿Y? ―Anoche, después de que te fueras, los encontré besándose en la oficina de mi papá. ―Vaya… ¿Hablaste con él? ―Sí. Él asegura qu

