Noelia Smith. Lo primero que hizo al verme casi chocar con ella, fue lanzarme una mirada de arriba abajo con chocancia, con burla en la mueca de sus labios, comenzando a cruzar los brazos sobre su pecho y adoptar una parada más cómoda y arrogante, manteniendo la barbilla alzada. No dije nada, no tenía ánimos de hablar y ni siquiera de exigirle que se apartara de mi camino, así que fui yo la que se hizo a un lado y prosiguió el caminar. Presentí que se volteó a verme pasar y quizá no soportó mi comportamiento esquivo, tanto así que decidió darle empleo a su venenosa lengua. —Por todos los cielos —murmuró por lo bajo y yo blanqueé los ojos—. Pero quién te ha dado semejante paliza —agregó, decidí no prestarle atención, de modo que no me detuve. Hasta que volvió a hablar—. O es que te pesa

