Narra Sergio Cuando me enteré de la estupidez que hizo Antony por los celos hacia aquel mensajero y Cata, supe que esto no iba a terminar bien y pude corroborarlo cuando el jefe de la empresa de bienes raíces donde trabajan Molly, Cata y Antony me llamó con urgencia para requerir mis servicios laborales. —Buenos días, soy Sergio Izumi, abogado —me presento ante el regordete hombre. Él se nota muy afectado; tiene grandes ojeras bajo sus ojos, los labios resecos y el pelo revuelto, por no mencionar que hay un desagradable olor a transpiración dentro de su oficina. Catalina y Molly siempre bromean con que su jefe tiene notorias manchas de sudor bajo las axilas, y ahora puedo ver que no exageraban. Hago caso omiso de aquel molesto olor y me siento frente a su escritorio. —No sé qué tienen

