Narra Luciano En pocos segundos, aquel lugar estaba lleno de policías, quienes en instantes, mantenían a Cristopher y su amigo, arrodillados y encañonados para que no puedan escapar. —Molly, mi amor, Molly, Molly —la pequeña rubia prácticamente se estaba desangrando en mis brazos, una enorme mancha de sangre se extiende por toda su camiseta, lo que me provoca pánico al no saber qué hacer. Levanto la mirada, noto a Isabella en los brazos de una oficial, quiero correr hacia ella, quiero gritar, pero tampoco puedo separarme de Molly. Trago saliva, tratando de controlar la maraña de nervios que se ha extendido a través de todo mi organismo. —Molly, pequeña, no cierres los ojos —insisto al darle pequeños golpecitos en sus mejillas—, ¿Por qué hiciste esto, mi amor? —le pregunto al comenzar

