—¡La noche es nuestra, amiga! —grita Cata en medio del bullicio que provocan toda aquella ola de gente joven que ha decidido salir a divertirse un sábado por la noche. Caminamos tomadas de la mano, dando gritos eufóricos para luego reírnos a carcajadas, al estrellarnos contra los cuerpos de los chicos y chicas que no dejan de moverse al compás de la música. Este mes había sido agotador, por dicha, ya estaba acabando. Terminé cansada tanto de Luciano, como de Paolo, por lo que, había decidido salir a divertirme con mi mejor amiga, esta debía de ser una noche en la que iba a olvidarme de todo, junio comenzaría pronto y tendría que recibirlo con la mejor actitud. Olvidarme de estos dos últimos fracasos amorosos era lo principal. La situación con Luciano me agobió tanto que no pude abrirme

