El vuelo de regreso estuvo algo agitado y solo espero que a Gabi no le traumatice, por más que intenté no reírme de su miedo no lo logré y me sacaba la lengua porque me reía cada que me quebraba el brazo, es tierno y gracioso verla así. Es fijo que mañana amaneceré con moretes ¡ah tremenda fuerza se maneja mi mujer! Debo comportarme bastante bien con ella porque un golpe con esa fuerza veré a al arcángel San Gabriel rápidamente. — ¿estás mejor? Una vez que salimos del avión a ella le faltó poco por besar el suelo. — ¡obvio! No hay nada como estar en tierra firme. — Ven ….. dije riendo … — vamos por las maletas. — Como ordenes amore. Yo la miro y ella solo me guiña coqueteándome. — JUMMM, ¿aprendiendo italiano? — Sí y debo decir que soy una experta. Afirma con prepotenci

