Pasado unos días de reuniones, Netty podía darse un respiro.
Mientras observaba por el gran ventanal de su sofisticada oficina, ella recordaba el sueño que tuvo, es una locura, se decía ella.
En el sueño se veía a ella en la playa, mirando el impetuoso mar, mientras sentía un cálido abrazo de un hombre que la hacía sentir protegida y amada.
Pero al girar para detallar el rostro del individuo, solo veía a ese hombre alejarse, ella corría para alcanzarlo y así lograr ver su rostro, pero no lo conseguía, él desaparecía.
Solo al final de cada sueño que tenía, escuchaba esa voz varonil diciéndole… Te amo.
Esa voz lograba que ella despertara cada día con un suspiro, sentía la necesidad de abrazar a ese hombre. Pero ¿como añorar a alguien que solo está en sus sueños? ¿Como desear volver a sus brazos de un hombre que ni su rostro puede ver? Pensaba que estaba loca o tal vez estaba tan atareada en el trabajo que la fatiga la hacía delirar.
Mientras Netty quedaba sumergida en sus pensamientos, no se percató que Jane había ingresado a su oficina después de insistentes toques a su puerta.
Jane admiraba mucho a Netty, su amiga era una mujer hermosa, joven y ya tenía una gran empresa en sus hombros, sabía que Netty llevaría el control de su gran empresa a otro nivel porque para eso Netty estaba destinada, pero sentía que algo le faltaba, quizá enamorarse, porque sabía que su amiga no amaba a Erick.
Para Jane era difícil de comprender por qué su amiga tenía que casarse con uno de sus mejores amigos, ella podía escoger, sus padres le dieron esa opción. Pero claro, ella sabía lo testaruda que era su amiga.
Jane estaba sentada en el gran mueble de la oficina de Netty mientras observaba a su amiga que de un momento a otro salió de sus pensamientos y volteo a verla, con una sonrisa triste.
—Estoy lista para escucharte.
—¿Cómo sabes que quiero contarte algo?
—Somos amigas, sé que algo te sucede, vamos habla con Jane, la doctora corazón.
—Ja ja ja Jane ahora eres doctora corazón.
—Ok ok sé que no soy buena en los gajes del amor, pero soy buena escuchando.
—En eso si tienes razón mi querida amiga.
—Pues vamos dale te escucho.
Netty empezó a narrar a su gran amiga todos los sueños que tenía, sus incertidumbres, sus ganas de saber quien era aquel hombre que con su voz podía poner su mundo de cabeza, mientras ella narraba, Jane quedaba embelesada observando y escuchando.
—Creo que en otra vida fuiste una doncella enamorada, metida en aprietos con un poco de locura.
—Ja ja ja vamos Jane, dime que opinas.
—Pues mi amiga ese sueño significa que necesitas amor en tu vida, eres buena en todo Netty, pero te falta un buen hombre que te haga delirar, necesitas pasión.
—Erick es bueno, me entrega mucho amor, dedicación, él es...
—Él no es el hombre de tus sueños,
—Lo será, el tiempo hará que lo ame.
—Solo espero verte feliz mi querida Netty, solo eso, deseo para ti felicidad.
Ambas amigas se fundieron en un gran abrazo, demostrándose que siempre estarán juntas para apoyarse.
—Se me antojo un helado, por hoy se terminó mi día de trabajo, vamos te invito a comer un delicioso helado de chocolate con...
—No, ni lo digas.
—¡Hey! El chocolate con limón sabe bien, es delicioso.
—En serio Netty, la verdad tu estómago es fuerte, amiga, ya sabes qué le pasó al mío luego de probar tu combinación de helado.
—Ja ja ja ok tú pides el sabor a tu gusto y yo pido mi combinación horrorosa.
Ambas damas reían por sus ocurrencias mientras salían de la empresa, tanto Erick como Jane se sorprendían de tal combinación de helado que le gustaba a la joven, ellos lo habían probado, pero no era agradable para ellos. Mientras a Netty esa combinación de helado no solo le gustaba, sino que se sentía familiar muy familiar.
Al día siguiente en la mansión Visso, Jane preparaba café y panqueques para el grupo que se encontraba en la sala, Don Albert había coordinado con su hija para ir a la casa de playa, tanto padre como hija estaban añorando ir porque fue el lugar que su madre más quiso, en eso apareció Erick y Jane para unirse al grupo, pero antes decidieron jugar una partida de ajedrez y tomar café con panqueques hechos por Jane, ya que según la joven era su especialidad.
Todos reían por las ocurrencias de Jane, mientras que don Albert se concentraba en ganar a Netty, puesto que Erick y Jane habían perdido contra ella.
—Ohhh vamos los dos son buenos, ya Netty nos hizo papilla como siempre. —Reía Jane mientras traía los panqueques y acomodaba el café en el mesón de a lado.
—Se enfriarán los panqueques y ya tengo hambre, estoy frustrado cuando pienso que ganaré Netty me voltea el juego y me gana en tres pasadas.
—Ja ja ja Erick en este juego hasta yo te gano por favor.
—Ok ok Jane déjate de reír de mí, cariño defiéndeme, vamos. —Erick sonríe a Netty, pero ella está concentrada igual que su padre.
—Jaque mate. —Menciona Netty, mientras que don Albert sonríe orgulloso y se levanta para tomar desayuno.
—Te dejé ganar por qué moría por comer este delicioso panqueque. —Ríen todos por lo dicho de don Albert.
Todos compartieron un delicioso desayuno y se alistaron para partir a la playa
Hoy solo serían ellos, tanto Erick con Jane sabían que en la gran casa de playa no había servidumbre, y es que a la madre de Netty le gustaba atender a su familia solo ella, y no depender de nadie más.
Así que ellos no harían la excepción, un día antes habían mandado a limpiar la casa que tenía un año sin ser visitada.
Cargaron algunas cosas necesarias y montaron la camioneta de Erick.
Pasado un tiempo llegaron a su destino, al ingresar a la casa los recuerdos llegaron a Netty, en este lugar su madre paso sus últimos días de vida, en este lugar también pasaron los mejores momentos de su vida, su madre siempre decía estar harta de la vida de los ricos, así que cada que se podía se venían ellos solos y vivían como la gente común, mamá cocinaba, padre hacía compras y Netty ayudaba en limpiar los trastes.
Doña Cristina Visso era una mujer excepcional, humilde, de carácter jovial y fresco. Amaba a su esposo y adoraba a su hija, para ella su felicidad eran ellos dos.
Luego de instalarse, Netty buscó a su padre, él estaba parado frente al mar mirando el horizonte.
—Ella está bien papá. —Susurra Netty mientras deja su cabeza en el hombro de su padre.
—Lo sé, ella está en paz y nosotros algún día nos volveremos a encontrar con ella.
—Claro que si, mientras tanto, nos quedan los mejores recuerdos vividos y nuestra compañía mutua.
—Si cariño, eres mi todo Netty mi amada niña, mi orgullo, mis ganas de seguir viviendo, eres tu mi amada hija.
—Te amo papi, siempre juntos. —Sonríe Netty.
—¿Qué están haciendo los chicos?
—Pues Erick me dijo que prendería la parrilla y Jane picando los vegetales.
—Ja ja ja apostamos que Erick está llorando y lleno de carbón su ropa.
—Dios papá, eso no puedo apostar porque perdería, sabemos como es Erick, pero no quise ser descortés cuando él solicitó prender el carbón.
Padre e hija echan a reír mientras se funden en un abrazo donde sienten que no solo son ellos dos sino también Cristina quien los abraza.
Ellos la recuerdan en cada paso que dan mientras ven a lo lejos humo n***o y eso los hace reaccionar recordando que Erick es un peligro andante.
—Muchacho, pero mira tus ojos y cara sí que el carbón gano en esta ocasión. —Menciona don Albert riendo y Netty apenada limpia el rostro de su prometido, ella no reirá si no el pobre moriría de vergüenza,
—Se lo dije mil veces, pero no, el hombre queriendo hacerse el que puede con todo y miren como quedo con los ojos irritados y la cara sucia. —Rie Jane y Netty no puede aguantar más y echa a reír.
—Ohhh vamos ya no se burlen, ok prometo aprender. —Menciona Erick mientras don Albert arregla el carbón y esta listo para el asado.
Todos ríen y comen felices, aún Jane se burla de Erick mientras don Albert sonríe con su hija, los veranos anteriores cuando su esposa estaba viva en ocasiones venían este par de jóvenes a acompañarlos y siempre sucedía algo así.
Aunque pasen los años, ellos no cambian y siguen con sus ocurrencias.
Luego de almorzar y dejar todo en orden, don Albert se retira a su habitación a descansar, Jane avisa que se cambiaría de ropa mientras que Erick y Netty salen a caminar a la orilla de la playa.
La pareja mira el horizonte cada uno en sus pensamientos, en eso Erick abraza a Netty y susurra un te amo el cual a la joven le parece tan extraño, ¿por qué no siente lo mismo que siente en sus sueños cuando el desconocido se lo dice? Evita pensar en eso mientras Erick la hace girar y le da un beso de amor y lleno de necesidad, él desea que ese beso haga sentir a Netty todo lo que él siente por ella.
De pronto aparece Jane lanzando globos de agua, riendo.
—Tortolitos, hace calor, corran o los baño.
Ríen los tres mientras corren con manos llenas de globos tirando a sus cuerpos y riendo por sus locuras.
A la distancia, en el segundo nivel de la casa, don Albert mira la imagen y eso lo llena de felicidad, ver a su hija reír de esa manera, verla, ser una joven feliz es todo para él.
En ese instante mira el cielo y con una sonrisa triste dice.
Mañana nuestra hija sabrá la verdad mi amada Cristina, ella es buena y sabrá perdonarnos, ella sabrá comprender, tengo miedo Cristina, pero sé que el momento ha llegado.