Nunca imaginé que a mis treinta y cinco años, mi vida diera un giro de tan revoltoso. Mi nombre es Alis Hamilton, soy diseñadora gráfica, y aunque he tenido buenas experiencias, mi vida sentimental es un desastre, crecí en una familia llena de tabúes, así que a la hora de disfrutar mi parte s****l, solo me limitaba a las enseñanzas de mi madre: «la mujer debe complacer a su marido, nuestro placer no importa, ellos son, los que deben tener toda la gloria». Y así pase con mis dos fallidos matrimonios, me sentía vacía, yo añoraba ser como las otras mujeres, aquellas que disfrutan sin pena alguna. Por fortuna, todo cambio desde hace cinco meses; mientras revisaba mi App de citas, vi que un hombre de más o menos cincuenta años me envió un mensaje, comenzamos a platicar, de nuestro día a día, a

