¿Cómo me puede gustar un hombre que está loco? quizás mi mente no lo recuerde desde hace tres meses, pero sigue siendo ese niño gruñón que corría conmigo de niño, además mi cuerpo y mi corazón lo conocen. Lo veo dormir, me aprieta tan duro, como si no quisiera que me fuera. -No iré a ningún lado Koller, me gusta estar aquí -le susurro y apenas se mueve. -Me encantaría decirte que también te amo, pero te hablaría una niña de seis años no la mujer de veinticinco, te aseguro que es imposible que este enamorada de tú hermano. Tocan la puerta, entra Emma -No quiero interrumpir, me pareció escucha un grito ¿Todo bien? -No, ven ayúdame. Este hombre me aprieta tanto que no sé cómo escaparme. -¿Para qué te quieres escapar? -Emma -Yo no te entiendo -me ayuda a zafarme del agarre de Leandro

