Capítulo 5. Silla de Rueda

1740 Words
Me encontraba en una silla de ruedas, mirando a través de la ventana de la habitación que habite la ultima vez que estuve en casa de mi hermano y que ahora comparto con Darxy. Ella resulto ser la hermana de Claire, sus padres en vez de traerla a vivir con mi cuñada la llevaron al internado en España donde nos conocimos tiempo atrás. Se encargo de decorar nuestra ahora habitación muy parecida a la del internado, pero esta vez nadie nos mandaría a callar y yo no me podría mover a la cama. Ahora dependía de todos incluso de un metal con ruedas, no quería ir a la escuela, no quiero que se burlen de mi. Todas las mañanas a las 8 sube Maria y junto con Darxy o Claire me ayudan a bañarme, vestirme, peinarme y alistarme para el día en casa o para ir a la escuela. Después de todo no resulto ser tan mala a no ser por algunas personas, pero gracias a otra me gustaba la escuela. Los uniformes eran falda azul oscura, camisa azul celeste, suéter del mismo color de la falda para los fríos de la mañana. Cuando teníamos educación física short azules claro y franela blanca, con zapatos deportivos y medias blancas. Nos llevaban al pueblo hasta la plaza que estaba al frente de la catedral. El Instituto Vidal ese era el nombre de donde estudiaba quedaba a seis cuadras de la plaza. Me gustaba hablar con las chicas cuando nos acompañan, incluso con el hijo del doctor que me atendió el día del accidente y el hijo del capataz que se encargaba de bajarme desde el piso de arriba hasta el de abajo cuantas veces yo quisiera, pero siempre estaba en un solo lugar para evitar molestar y sentirme mas vulnerable. Una pelota golpeo mi hombro y me saco de mis pensamientos. Mire el castaño cabello de mi hermanito Damian, que ahora no sabia y que nunca lo haría, que yo era su hermana. Francisco y Claire consiguieron los papeles de adopción. Era pequeño, pidió disculpas y extendió sus manos para que le entregara la pelota que cayo sobre mis piernas. Se la entregue, él agradeció y se fue. En la noche note que Claire le cantaba la canción que le había enseñado aquella noche del entierro de mamá, y que hubiera preferido nunca ir me de aquí. Melody, la señora Maria a quien ahora llamaba nana y Darxy, me estaban ayudando a pasar a mi cama ya con mi bata de dormir puesta. — Uno, dos tres — Dijo con dificultad por cargarme de la silla hasta la cama, aunque las chicas la ayudaban — Listo mi niña — Suspiro en cuanto me sentó en la cama. — Gracias — Baje la mirada y ella me la subió. — Mi niña, no te pongas así — Me regalo una sonrisa. — Es que, no me gusta depender de los demás — Mis ojos se inundaron de lágrimas. — No llores, Mel y yo te queremos — Dijo Darxy y me abrazo al mismo tiempo que Melody. — Gracias, pero ya vayan a dormir — Me ayudaron a acostarme. No estaba cansada, por lo que dormir se me hizo difícil. Estas semanas ya desde el accidente no e visto a mi hermano, solo cuando me trajo, dio indicaciones y se fue. Según Claire lo transfirieron por un tiempo a Caracas, pero por las noches cuando me cuesta dormir la oigo hablar por teléfono con él y siempre escucho relacionado con un tema; mi accidente. Siempre parecían hablar en clave pero anoche escuche algo más. Estaban hablando de mi papá, Francisco intenta quitarle mi custodia, no se nada de él, no supe si salio ileso o peor que yo lo que si sabia era que lo quería ver. Tenia que preguntarle porque hizo que el chofer bebiera... Desperté en la mañana siguiente, haciendo exactamente la misma rutina. Una vez lista Antonio el hijo del capataz me bajo y me llevo hasta la mesa. — ¿Lista Tina? — Me miraba con sus hermosos ojos color café, que brillaban al verme. — Si — Respondí con una sonrisa, coloque mis brazos al rededor de su cuello, y el me tomo con una mano bajo de mis rodillas y la otra en la cintura — Me gusta mas cuando me llevas como caballo —Reímos mientras me baja por las escaleras alzada. — Si, pero eso solo lo puedo hacer los Jueves que tenemos educación física —Una vez abajo me llevo hasta el comedor, donde estaban Claire, Darxy y Damian. — Con su permiso — Entro en el comedor y me sentó en la silla justo al lado de Darxy. — Adelante, muchas gracias Antonio, ve a desayunar, tu papá los llevara apenas terminen — Le indicó Claire. — Si señora Claire, con su permiso —Salio del comedor y se escucharon los pasos hacia lo cocina donde comía el junto con su padre, Melody y mi nana — Niñas, pronto se acercan sus quince años — Dijo Claire mientras le daba comida a Damian. — Primero son los de Valentina, después los míos — Yo comía sin decir palabra alguna, mientras Darxy hacia un pequeño baile en su asiento, soñaba con mis quince años junto con Elizabeth y Darxy, pero ahora que no podía bailar el vals no me emocionaba la idea. — ¿Como los vas a querer Valentina? — Pregunto Claire y por un momento deje de comer, había perdido el apetito. — Antonio — Grite para que viniera por mi —Yo no quiero nada — Quería salir corriendo pero mis pies no me lo permitían, ¿por que tuve que quedar así? ¿por que yo y no papá? Era la primera vez que le deseaba el mal a mi propio padre. — Díganme — Se presento Antonio limpiándose la boca pues aun tenia mijagas del pan. — Llévame a la cocina, no quiero comer aquí — El me tomó en brazos. — Pero Valentina, ¿Que pasa? —Se levantaron Darxy y Claire de su silla. — No quiero escuchar mas nunca hablar de mi fiesta de cumpleaños — Mire Antonio y este supo que debía empezar a caminar, me llevo a la cocina y desapareció por un rato, luego apareció con mi plato y me lo sirvió en la mesa que comían las personas que trabajaban en la hacienda, claro solo aquellos que no tenían su propia casa en la misma hacienda — No me miren así —Ordene por primera vez al ver de la manera extraña que me miraban. — Mi niña, no crees que deberías comer allá — Señalo la pared donde seguro estaba el comedor. — No nana — Dije y después suspire para continuar — Ellos no paran de hablar de mi fiesta de cumpleaños numero quince y yo no quiero hablar de eso — Metí mas comida en mi boca. — Pero niña, Darxy esta muy emocionada, faltan mas para los de ella que los tuyos — Dijo la nana Maria. — Si, pero ella a diferencia mía, va a poder bailar su vals-. Aleje la comida y me cruce de brazos — Ya no tengo hambre — — Yo ya termine — Dijo Antonio — Papá sera mejor que nos lleves a la escuela, por favor — Se limpio sus manos y boca, tomo su bolso y el mio, me los entrego, yo me coloque ambos bolsos y él me tomo como lo había echo anteriormente. — Adiós nana — Me despedí y sali de la cocina en brazos de Antonio seguido de los pasos de su padre y Melody Una vez en la camioneta y mi silla de ruedas montada, el señor Sinforiano condujo hasta la plaza del pueblo, Melody, Darxy, Antonio y yo nos encontraríamos ahi con Felipe, el hijo del doctor que me atendió y que hasta ahora aun lo hace desde el accidente. Sinforiano bajo mi silla antes de que me bajaran a mi, una vez lista me sentaron sobre ella, lice la falda que había quedado arrugada y colocaron la cobija que cubría mis piernas. — Gracias — Dije después de tener todo listo para empezar a caminar o bueno en mi caso a andar hasta la escuela. — No hay de que niña Valentina — Tomo su sombrero y lo bajo un poco en señal de respeto — Por cierto, aquí le manda Maria — Corrió a la camioneta y saco un sándwich y una manzana en una bolsa — Para mas tarde — Me la entrego. — Gracias, mi nana siempre pensando en mi — Sonreí y lo guarde en mi mochila. — Mejor ya vayan, ahí viene Felipe, adiós —Dijo montándose en la camioneta y arranco. — Hola chicos — Saludo Felipe un chico blanco, cabello rubio y del mismo porte y estatura de Antonio. — Hola Felipe — Saludamos todos al mismo tiempo. Caminamos a la escuela acompañados de risas y alguna que otra canción que cantábamos en grupo, llegamos y nos dirigimos al salón escuchar al profesor hablar y hablar me parecía aburrido. Y así era todos los días, en la hora del primer recreo comí lo que mando mi nana. Los chicos jugaban Fútbol y las chicas animaba, mientras yo me queda en una esquina de lo mas tranquila, pero no feliz. Decidí moverme hasta la parte mas lejana, aun faltaban minutos para la próxima clase. Quería hablar con alguien, me sentía sola, pero esto me lo debo a mi misma, puesto que yo me he encargado de alejar a los demás. Abrí el cuaderno y el lápiz que tenia en mis manos y comencé a escribir. "Si solo pudiera por algún momento sentir una vez mas lo que significa caminar, correr, saltar, moverse cuantas veces tus pies te permitan y tu cuerpo deseé. Seria capaz de disfrutar y planear con tanto animo, placer y orgullo la fiesta de quince años que mi padre me arrebato meses atrás, antes de ese inoportunido accidente. Dejando sin movimiento la parte baja de mi cuerpo, sin siquiera poder bailar el vals que tanto practique con Fran y Mamá" Sentí una suaves manos en mis mejillas, me di cuenta que posiblemente me encontraba resbalando lágrimas, cerré mi cuaderno y respire profundo, me encontré con mis amigos, todos juntos Apoyándome, nunca se separan de mi lado y este momento no era la excepción.
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