Capítulo 17. Un Mes

3167 Words
— ¿Tina, puedo hablar contigo? — Nos giramos para ver a Melody. — Yo me retiro chicas — Se levanto y me miro. — Piensa linda, lucha por lo que quieres al momento — Respiro profundo — No dejes que te marquen el futuro, como lo hicieron con mi hermana —       Salio dejándome sus palabras en mi cabeza, ella tenia razón debía luchar, y si me quedaba tal vez podría descifrar lo que realmente necesitaba.  — Tina — Melody se sentó — Quiero hablarte de Antonio —        Mis mejillas enrojecieron, esto era una señal, cada vez que hablaban de él o escuchaba su voz, sentía un millón de maripositas revolotear por mi estomago. Sin duda alguna sentía algo por Antonio  — Que quieres decirme — La mire.  — Que no es justo lo que haces — Sus ojos empezaron a resbalar lágrimas.  — ¿Que no es justo? O más bien ¿Que estoy haciendo? — Ella me miro.  — No te hagas la desentendida, tu sabes que a mi me gusta Antonio — Baje la mirada, era cierto, lo sabia, pero quizás no quería aceptarlo.  — Melody, yo....  — No seas su novia — La mire sin entender.  — Como puedes pedirme eso — Hice retroceder la silla.  — Por que si somos amigas lo dejaras — Negué con la cabeza — Hazlo, yo lo quiero incluso mas que tu —  — Yo... Yo no se si de verdad lo quieres igual o hasta más que yo. Pero si él te pide a ti ser su novia, me alejaré — Suspire — pero si es lo contrario tú tendrás que resignarte — Coloque mi mano al frente de ella. — Echo — tomo mi mano afirmando el trato.       Pero que acabo de hacer, acabo de hacer un trato sobre una persona, lo que es peor aun, deje a un lado a Melody por un chico. Aunque quizás no cualquier chico, se trata de Antonio, fue él quien me hizo sentir caminar el día de mis quinceaños, que siempre estaba conmigo. Le conté a Darxy lo sucedido, ella enfureció prácticamente, pues según Antonio ya me había elegido cuando me beso hoy al medido día.        Después de todo el desastre de amor, Damian llego a mi como todas las tardes, se sentó en mis piernas y se arropo con su cobija, sabia exactamente lo que quería, deseaba pasear, así que eso hice, moví mis ruedas hasta el lago.  — Titina — Me miro el pequeño, era su forma de decirme tía Tina — ¿Pueye juga?-. Le Sonreí  — Claro que si peque — Se bajo de mis piernas y empezó a jugar con Guardián.  — ¿Que linda escena no? — Gire con rapidez mi vista.  — Si... Eso... Eso creo — Ahora tartamudeaba genial ahora parecía una tonta.  — ¿Puedo hablar contigo? — Se hinco delante de mi.  — Ya estamos hablando — El soltó una carcajada. — Eres encantadora ¿Lo sabias? —       Solo afirme con la cabeza, estaba hablando plácidamente con él. No mucho tiempo después divise a lo lejos a Darxy y Felipe tratando de evitar que Melody llegara hasta donde yo me encontraba. Mi mente prácticamente entro en colapso, pues Antonio pregunto: — ¿Tina, quieres ser mi novia? — Tenia mis manos agarradas una hermosa sonrisa en su rostro.       Mire a Melody, sus gritos no se escuchaban hasta acá, pero tenia su rostro humedecido, ella no merecía esto. Así que prácticamente decidí rechazarlo, abandonarlo, por así decirlo.  — No — Solté mis manos de su agarre. — ¿Pero por qué? — Sus ojos color miel expresaban confusión.  — Porque no...  — Dame un motivo —  — Antonio —  Se escucho el grito de Melody,  — Por ella ¿verdad? —       Solo afirme con mi cabeza, Melody había logrado burla a los chicos y correr hasta Antonio. Mi corazón se aceleraba, quería salir huyendo de ahí, Damian que parecía ya estar cansado llego hasta mi, lo acurruque en mis brazos como podía y lo arrope con la suave cobija de oso que traía. Cuando me asegure de tenerlo listo comencé a mover la silla  — Espérame Tina — Dijo Antonio.       Me gire de mala gana. — Ya te dije porque no podíamos ser novios, tu le gustas a ella — Intente andar pero Guardián se puso en mi camino — Guardián dame permiso — Pero el perro aun no se movía —  — Escúchame muy bien Melody, tú sabias desde que Valentina llego a la hacienda que me gusta y ahora no puedes impedir lo que según tú no es correcto —  — ¿Que pensaran los patrones? Acaso no has pensado que se pueden molestar y sacar a tu familia de la hacienda — dijo intentando sacar algunas excusa.  — No es cierto — Interfirió Darxy — Mi hermana le dijo que luchara por su amor —  — Y su hermano — Dijo refiriéndose a Fran  — Que yo luchara por ella — hablo Antonio.  — Yo... Yo...       Todos me miraban para esperar alguna respuesta, pero era claro que yo estaba confundida. Una parte de mi quería ser novia de Antonio, pero otra, no quería fallar a la amistad de Melody. Empece a temblar de los nervios. Ya no me miren, era en lo que pensaban.  — Estoy cansada quiero ir a la casa — Fue lo único que salieron de mis labios.       Ir me, huir de aquí, ahora mas que nunca estaba decidida. Los días pasaron rápidamente, la tensión entre Darxy y Felipe bajo por completo, ahora hablaban como si nada. Es como si simplemente aceptaran su compromiso, somos unos niños, eso era antes que se podía comprometer a las personas desde temprana edad.       Melody, Antonio y yo. Un triángulo amoroso, una batalla se volvió mi casa con los que se suponía son o eran mis mejores amigos. Una cadena de amor o de sufrimiento. Melody, hace lo imposible para impresionar a Antonio, mientras que él, hace hasta las mas mínima cosas para que mi atención se centre en él y pueda retomar la propuesta que aún sigue en pie de ser su novia. ¿Y yo? Yo trataba de que Melody se olvidara de Antonio, púes hasta que ella no renuncie a su amor por ese chico, yo no saldría con la persona que me gusta.       Recibí una carta de Elizabeth, al parecer la Decana a decidido después de tantos ruegos dejarme en la habitación de Cleo y ella. Así que si decido de una vez por todas ir me, ellas ya están esperándome con una cama en su habitación. Pero solo falta una cosa, mi tutor, mi hermano no desea darme ese permiso. Un día en la biblioteca mientras que mi profesor privado salio a por un vaso de agua mientras yo hacia un examen. Escuche a Melody decirle a su padre que había encontrado unos documentos donde decía que mi representante era mi hermano, incluso la firma para ir me del país dependían de mi hermano.       Claire hablo conmigo, al igual que Francisco ella no esta del todo emocionada que yo me vaya, pero sabe que este lugar o por lo menos todo el país no me trae ningún bonito recuerdo, o por lo menos, más allá de los que algún tiempo tuve.       Francisco llego hoy en la mañana, hizo que Antonio y yo entráramos en su oficina. Mire el calendario y la verdad es que no me había percatado de la rapidez con la que paso este mes. Fran miraba Antonio en forma de respuesta, pero él solo negó con su cabeza. Lucho prácticamente contra viento y marea para que yo aceptase ser su novia, pero se olvido de un detalle, se olvido de Melody. El reloj pasaba, el tic tac, resonaba. Tres horas, tres benditas horas en la que los tres estábamos en la oficina, sin decir nada.       A mi pobre hermano parecía no agradarle nada lo que estaba apunto de decir, pero a decir verdad a mi tampoco. Sabiendo que daría el fallo a mi favor de ir me a Inglaterra. Decidí hablar, romper el hielo y luchar esta vez por aquel futuro que mi padre me robo.  — Si quiero ser tu novia Antonio —       Fran y Antonio me miraron sin comprender lo que acababa de decir, los ojos de mi hermano mostraban felicidad, pues no dijo aquellas palabras que le iban a causar tanto dolor. Antonio, se acerco inmediatamente hasta mi y beso mi mejilla con una amplia sonrisa. Salimos de la oficina a las 11:30am, justo media hora antes de servir el almuerzo. Todos nos sonreían, incluso el pequeño Damian.  — ¿Donde esta Melody? — Pregunte a mi nana.  — Mi niña, discúlpame, pero ella se ha comportado de una manera no adecuada ante la noticia de tu noviazgo con el joven Antonio y...  — Nana — La interrumpí — ¿Se molesto? — Pregunte.  — Ha dicho que te quiere ver muerta —  — ¿Que dijo que? — Preguntó mi hermano junto con Claire que se encontraba detrás de él.       Ambos mostraban muchísima molestia, su rostro estaba rojo de la rabia, al parecer no le había agradado nada el comentario de Melody, me pidió que saliera del lugar. Sin decir nada salí de la cocina. Antonio llego a mi con un ramo de flores, este chico sin duda alguna me gustaba. Me llevo al jardín para mostrarme un columpio hecho con una tabla de madera, soga y un árbol. Me gusto muchísimo, así que me ayudo a montarme sobre el y empezar a columpiarme.      El viento jugaba con mi cabello y acariciaba mi rostro... Algunos gritos se escucharon desde la casa, guardián llego hasta a mi como esperando algo malo, por un momento pensé que era papá que había vuelto de nuevo. A si que me aterre inmediatamente, estaba nerviosa.  — Detente — Le dije a Antonio.  — No es nada Tina — Dijo tratando de calmarme.  — Por favor detente — Le volví a repetir.  — Ya te dije que no es na...       Sus palabras me desesperaba, mi respiración que ya era agitada me volvía loca, la forma de guardián esperar algo me ponía nerviosa.  — Suficiente —  Dije frenando con mis propios pies el columpio.  — ¿Como hiciste eso? — Pregunto mirándome de forma extraña.  — ¿Como hice que? — Hice otra pregunta ignorando mi acción anterior.  — Eso, detener el columpio — Dijo admirado.  — No lo se, yo solo...  — Valentina, te odio — Venia corriendo a toda prisa Melody desde mi casa.       Guardián empezó a ladrar. Antonio se posicionó a algunos pasos delante de mi. Melody caminaba a grandes zancadas, en este columpio me sentía indefensa, la verdad es que sin mis pies así me sentía siempre.  — ¿Que te sucede Melody? — Pregunto Antonio deteniéndola.  — Sucede que por culpa de esta mosca muerta — Escupió con rabia — Que yo creía que era mi amiga me van a mandar con Darxy en una semana al internado en Francia —       Tome una bocanada de aire, ¿Que acababan de escuchar? En serio pretendía mandar a Melody que nació, se crió aquí y ama su hogar a un sitio que no conoce en absoluto. Yo era quien debía irse, yo era quien debía irme.  — No, no dejare que eso pase — dije.  — ¿A que te refieres Valentina? — se acerco Antonio.  — Melody, lo siento muchísimo — baje la mirada — Antonio por favor quiero ir a la casa hace frío — dije como excusa.       No dije nada el resto del día, la noche llego con velocidad y yo pedí hablar con mi hermano en su oficina después de la cena. Se que dije que no me iría, pero miren el daño que cause. Entre a la oficina antes que mi hermano y vi que tenía los papeles del internado sobre el escritorio, tome uno como pude y leí.      Reciba un cordial saludo Señorita Velazquez.      Tenemos el agrado de aceptarla en nuestro internado a tan hermosa jovencita como usted. Los informes de su viejo internado estan bajo nuestro poder y podemos observar con gran gratificación en múltiples informes de sus antiguos maestros que usted ha sido una de las mejores estudiantes.      Sabemos del infortunio que tuvo hace unos meses atrás, por eso queremos también invitarla a formar parte de nuestro proceso de terapia que tenemos para jóvenes como usted, dándoles así también una oportunidad de ser operada 100% gratuito gracias a sus notas, de ser requerida una operación. Tenga la seguridad de que aquí no le faltara nada, ni siquiera atención medica. Para las vacaciones podrá volver a su hogar en su país o decidir quedarse aquí para continuar con el tratamiento sin pausa. El medico de nuestra importante institución vio los exámenes proporcionados por usted y su medico personal, no es un caso perdido señorita Velazquez, tiene un 50% de posibilidad de caminar nuevamente y no queremos que pierda la oportunidad. Sin más  que hacer referencia, nos despedimos esperando su pronta y positiva respuesta.  Atentamente: Directora Anne Wilson.   — Supongo que ya lo leíste — Escuche a mi hermano.       Afirme con mi cabeza y gire la silla. — Supongo tú también — imito la misma acción que la mía.       Cerro la puerta y se sentó en el sillón frente a mi, nos quedamos en silencio por 10 minutos, diez minutos donde a mi se me hicieron plenamente eternos. ¿Que hacia yo aquí? Necesitaba responderme a mi primero antes de poderle decir cualquier cosa a mi hermano, necesitaba que el creyera en mi y poder decidir de la manera más correcta por mi.  — ¿Enviaran a Melody a un internado? — pregunte mi hermano levanto su cabeza y afirmó. — Es lo mejor — negué con mi cabeza.  — ¿Lo mejor para quien? —  —Para ti, dijo que quería matarte — rodé los ojos.  — Por favor Francisco, es solo una chica de catorce años enojada dejándose llevar por su rabia y celos — bufé — A Melody le gusta Antonio y yo lo sabia — baje la mirada.  — Valentina, ¿Por que lo aceptaste entonces? — subí mis hombros para de esa forma avisar que no tenia respuesta, aunque realmente si la tenía. — Eso no es lo que te he querido enseñar —  — Lo se, y entiendo —  —Valentina responde a lo que te pregunte — se levanto y camino hasta la ventana.       Tuve que dar vuelta a mi silla y mover la un poco más cerca de él.  — Por que a mi también me gusta, lo quiero, pero si mi relación con él mandara lejos a alguien que se a criado con su mamá toda su vida y no sabe lo que es estar en un internado ni siquiera en su país. Prefiero no tenerla — hice que mi hermano se volteara para verme – Fran tu y yo estamos acostumbrados a ir a internados, Melody no — tome sus manos — ¿Vistes las ventajas que tendré al irme? — pregunte mirando a sus ojos.  — Mismas ventajas que puedes tener aquí — se hinco delante de mi.  — No, no Fran. A estas alturas ya deberías comprender que todo mi país me recuerda a dos cosas — solté sus mano — La primera que ya no tengo a mi mamá — a ambos nos resbalaron lágrimas por las mejillas — la segunda que mi papá me desprecia — baje la mirada — y ahora que lo pienso hay una tercera — suspire — No puedo caminar por culpa de un accidente que tuve aquí —  — Valentina, de verdad lo siento — me abrazo — Pero a mi en particular me cuesta mucho soltarte, eras el tesoro mas preciado de mamá, el que jure proteger y que hasta ahora solo lo logro cuando estas bajo mi cuidado —  — Francisco por favor entiéndeme, yo quiero ir me — llore — Quiero operarme y allá me darán la posibilidad —  — No, no y no Tina. Aquí también puedes operarte — dijo entre gritos mientras se levantaba.  — Francisco mírame — él no lo hacia, solo miraba su librería — Voltea a mirarme — le ordené.       Cuando lo hizo, pude ver como sus lágrimas resbalaban en su rostro.  — Observar como esta silla de ruedas me ha tenido tan tensa, infeliz, totalmente desdichada en menos de seis meses — me acerque de nuevo a él — sabes ¿lo desagradable darme cuenta por olor o vista que me hice en los pantalones porque no siento cuando debo  y cuando no ir al baño? El uso del pañal es doloroso de forma mental —  — Eres mi hermanita no te quiero dejar ir —  — Pero soy infeliz aquí Fran — hice que me abrazara — Déjame irme por favor —       Él beso mi frente, con lágrimas en sus ojos, se sentó en su escritorio y comenzó a buscar algo entre sus carpetas, fueron algunos minutos desesperantes, empezaba a creer que se había puesto a trabajar solamente para ignorar lo que yo tanto le había dicho. Sólo quería que tomara en cuenta mis emociones y que se diera cuenta de que me había acostumbrado a pasar tiempo en el internado con amigas, pasar con la familia era agradable por un par de meses pero después solo era tormentoso y agobiante.  — Lee por favor — dijo sacándome de mis pensamientos — Era la carta que te iba a mostrar cuando aceptaste ser novia de Antonio — Tome la carta y leí.   Querida Sra. Anne Wilson directora del Internado para señoritas en Inglaterra.      Como tutor legal de mi hermana la señorita Valentina Velazquez, debo informarle que no estaba en total acuerdo con que ella regresara a una vida de internado. Pero tomando en cuenta las posibilidades grandiosas que le traerá he decidido no privarla de privilegios que una institución tan importante como la suya le ofrece. Le aviso que la primera semana del mes entrante ella llegara a su internado, esperamos sea tiempo suficiente para que puedan preparar todo.  Se despide atentamente. Francisco Velazquez.      Mi hermano acababa de darme el permiso, entregue la carta de nuevo y el la metió en un sobre. Claire toco la puerta y cuando la abrió tenia una maleta, no entendí hasta que mi hermano le pidió que nos cuidara mucho hasta que regresara.  — Al llegar a Caracas la envió directamente por ahí con un mensajero especial, para que no tarde en llegar — afirme con mi cabeza.       Mi hermano se marcho así sin más. Era consciente de que esto solo nos aislaba más como familia, pero ¿había familia después de todo? Un padre ausente, una madre fallecida, un hermano dado en adopción y los otros dos que intentaban mantenerse solo se alejaban porque así les parecía mejor, aunque al principio lucharan por no dejar que el otro se fue se de su lado.
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